Sin un ganador claro, Trump y Biden se despidieron de los debates presidenciales

Donald Trump y Joe Biden se vieron las caras por última vez antes de los comicios del próximo 3 de noviembre. El último debate del presente año electoral reunió a ambos candidatos en la Universidad de Belmont, en Nashville (Tennessee). A diferencia del primer encuentro, Biden se mostró más afilado en sus ataques contra su rival, mientras que Trump limitó las interrupciones en un intento por mejorar su imagen.

A 12 días de las elecciones, ambos candidatos mostraron posturas marcadamente diferentes en temas clave y buscaron convencer a aquellos votantes que ponen en duda si acudirán a las urnas a la vez que se esforzaron por desmotivar a la audiencia afín a su respectivo rival. Mientras Biden pudo plantarse con más aplomo y golpear a Trump respecto de su gestión de la pandemia de coronavirus, el republicano siguió el consejo de sus asesores y se presentó con un tono menos caótico y más presidencial.

El debate también abordó las acusaciones de corrupción que Trump ha lanzado en repetidas ocasiones contra el demócrata y su hijo, Hunter Biden, por un empleo en Ucrania. No obstante, Biden no titubeó y retrucó aludiendo a los negocios y cuentas bancarias del presidente en Rusia y China -en referencia a lo publicado por The New York Times en los últimos días-.

La pregunta de la moderadora, Kristen Welker, sobre la cuestión inmigratoria sin dudas puso en jaque al presidente. La corresponsal de NBC en la Casa Blanca interrogó al mandatario por los más de 500 niños que fueron separados de sus padres en la frontera que separa a los Estados Unidos de México. Tras un giro en su política, el Gobierno no ha logrado ubicar a los padres de 545 niños que, en consecuencia, no pueden reencontrarse con sus familias. A partir de este punto, Trump retomó su discurso de 2016 aludiendo al ingreso ilegal de criminales. En tanto, Biden prometió impulsar un programa de regularización de 11 millones de inmigrantes indocumentados en caso de alcanzar la presidencia.

Las encuestas muestran que no hay una cantidad significativa de votantes indecisos y ya son 47 millones los estadounidenses que han votado de forma anticipada. En esta última docena de días que restan, los esfuerzos de los candidatos se enfocarán en movilizar a quienes muestran reticencias para acudir a los centros de votación o para emitir su voto por correo. El 3 de noviembre Trump podría asegurarse otros cuatro años de Gobierno o verse obligado a programar su salida de la Casa Blanca.

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