La disputa pesquera eleva la tensión entre París y Londres en la era post-Brexit

La cuestión de la pesca fue el asunto más conflictivo del acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Reino Unido. A pesar de la implementación de los términos consensuados, vuelve a haber tensión en el Canal de la Mancha. El Gobierno de la isla de Jersey, próxima a las costas normandas pero bajo dominio británico, decidió restringir el acceso a sus aguas de manera unilateral. Ante la nueva medida, un grupo de pesqueros franceses protestaron en la costa de la isla. Londres envió embarcaciones militares para poner la situación bajo control y París respondió enviando patrullas de la gendarmería nacional.

Decenas de barcos franceses se congregaron frente al puerto de Saint Helier con la intención de manifestarse al estilo de los agricultores galos en el continente. Las autoridades de Jersey recibieron a un grupo de representantes de los pescadores pero no tuvieron éxito en su intento por resolver las diferencias. Tras horas de tensión latente, las embarcaciones francesas regresaron a Normandía en la tarde del jueves y Downing Street anunció la retirada de las patrullas de la Marina británica.

Los sectores agrícola y pesquero son los más influyentes de Francia. No es de extrañar que el Gobierno de Emmanuel Macron, por medio de la ministra francesa de Asunto Marítimos, haya llegado a amenazar con suspender el suministro de energía de la isla de Jersey. Ésta recibe casi la totalidad de su consumo energético del país galo, a través de tres cables submarinos.

Por su parte, el Gobierno de Boris Johnson se enfrentó en el día de ayer a una jornada electoral de gran importancia. Es posible que la demostración de fuerza por parte de Londres haya estado motivada por la necesidad de contrarrestar el malestar en la industria pesquera británica. En particular, los pesqueros escoceses se consideran traicionados por el tratado comercial convenido con Bruselas.

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