Las petroleras pierden ante el cambio climático

Esta semana marcó un hito en la presión sobre empresas como Shell, Exxon y Chevron para que cambien su estrategia respecto al calentamiento global. La justicia holandesa sentenció que Shell debe reducir sus emisiones de dióxido de carbono en un 45%. Asimismo, la dirección de la petrolera más grande de Estados Unidos, Exxon, votó a favor de la inclusión de dos miembros elegidos por un fondo de inversión dedicado a la lucha contra el cambio climático.

Tanto activistas como científicos e incluso la Agencia Internacional de la Energía aseguran que es necesario dejar las reservas de crudo y gas bajo la tierra. Es la única vía para reducir los niveles de calentamiento global y mantener la temperatura del planeta dentro de límites manejables. En este sentido, si los países realmente pretenden lograr los objetivos planteados en el Acuerdo de París, entonces ningún Gobierno debería autorizar nuevas explotaciones de hidrocarburos.

En el caso de Exxon, un pequeño grupo de inversores, Engine No.1, que pertenece a la asamblea de accionistas logró que dos de sus candidatos sean admitidos al consejo de administración de la compañía. Engine No.1 comenzó a trabajar en su campaña de concientización respecto a las prácticas y objetivos de la empresa en diciembre. Con tan sólo el 0,02% de las acciones, en marzo ya había logrado convencer a otros accionistas como los fondos de pensiones de Nueva York y California. Incluso supo atraer a BlackRock, un gran fondo asociado a la explotación de combustibles fósiles, que posee el 7% de las acciones de Exxon.

Al caso de Exxon se suma Chevron, otra de las principales compañías del sector. La asamblea de esta última aprobó una declaración en la que el 60% de los accionistas solicitan la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero por parte de la empresa. Este “giro verde” no es sólo resultado de años de campañas por parte de activistas, sino que la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca parece haber acelerado el proceso. Mientras que durante la Administración Trump las industrias del crudo y el carbón estuvieron protegidas, Biden estableció que su estrategia de generación de empleo se basará en el impulso de las energías renovables y la descarbonización.

Esta semana también Shell recibió una sentencia en su contra por parte de un tribunal holandés, obligando a la empresa a reducir sus emisiones a casi la mitad en 2030 respecto a los niveles registrados en 2019. La multinacional había presentado un plan de disminución de emisiones mucho menos ambicioso que el aprobado por la justicia. La sentencia determina que la producción y venta de combustibles fósiles constituye una amenaza para los derechos humanos. Por lo tanto, según la legislación holandesa, compañías como Shell deben reducir dicha amenaza.

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