La Unión Europea cuestiona a Estados Unidos y Dinamarca por espionaje contra políticos europeos

El presidente francés, Emmanuel Macron, y la canciller alemana, Angela Merkel, instaron al esclarecimiento del papel de Copenhague en el programa de la Agencia de Seguridad Nacional norteamericana (NSA, por sus siglas en inglés). Según una investigación periodística divulgada el fin de semana, los servicios secretos daneses colaboraron con Washington para espiar, entre otros, a la propia Merkel.

Entre 2012 y 2014, la Administración Obama sacó provecho del acuerdo de cooperación con el Servicio de Inteligencia de Defensa de Dinamarca en el marco de su programa de espionaje a miembros de la clase política de países como Alemania, Francia, Noruega y Suecia. Ya en 2013 Merkel había compartido su malestar con el entonces presidente estadounidense respecto al espionaje entre aliados.

En 2014, el jefe del Servicio de Inteligencia de Defensa danés, Thomas Ahrenkiel, abrió una investigación sobre el accionar de Washington. De este modo, un grupo de hackers contratados por el gobierno analizaron escuchas telefónicas, interferencias de cables submarinos de internet y mensajes de texto a los cuales pudo acceder la NSA. Un año más tarde, Ahrenkiel confirmó la existencia de la Operación Dunhammer.

A lo largo y ancho de Europa se han alzado voces de rechazo y disgusto ante la información conocida el domingo pasado. Particularmente, Macron ha remarcado que no puede haber desconfianza entre los socios europeos. Por su parte, el Gobierno alemán se limitó a aclarar que las cuestiones de espionaje no son tratadas públicamente, sino que son responsabilidad del Parlamento.

Ante el escándalo, Bruselas ha optado por aislarse. En este sentido, la presidente de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, aseguró que los asuntos de los servicios de inteligencia son competencia nacional y, por lo tanto, las autoridades de cada país deben abordar la cuestión.

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