Una ola de calor arrasa Norteamérica

Desde el fin de semana, el oeste de Canadá y el noroeste de Estados Unidos atraviesan una ola de calor sin precedentes. Las temperaturas se elevaron por encima de los 50 grados. Alrededor de un centenar de personas fallecieron en la provincia canadiense de British Columbia a causa del inédito aumento de la temperatura.

En varias ciudades se han habilitado cooling centers, centros donde las personas pueden protegerse del calor y refrescarse antes de volver a salir a la calle. Dado el historial de veranos templados, la mayoría de las viviendas de la región no cuenta con sistemas de aire acondicionado. A su vez, hay escuelas que cerraron sus puertas. Por otra parte, el calor ha ralentizado la campaña de vacunación contra el Covid-19.

El Ministerio de Medio Ambiente de Canadá emitió una alerta meteorológica. En esta misma línea, las autoridades instaron a la población a evitar actividades al aire libre, resguardarse en sus hogares o lugares con aire acondicionado -bibliotecas o centros comerciales- e incrementar el consumo de agua. Asimismo, se anunció que la temperatura podría empezar a dar una tregua a partir del viernes próximo.

Los expertos afirman que es esperable que el cambio climático conduzca a un aumento de la frecuencia de los incrementos de temperatura extremos. A raíz de la ola de calor, el consumo de energía eléctrica se ha disparado en las localidades afectadas. Además, la Policía debió dar respuesta a decenas de llamados por fallecimientos causados por el calor, un número mucho mayor que el registrado regularmente.

En décadas recientes, la brecha entre los efectos del cambio climático y la capacidad de los gobiernos para dar respuesta y tomar medidas significativas se ha ensanchado. La ola de calor en Canadá y Estados Unidos es tan solo una muestra más de hacia dónde nos dirigimos y un llamado de atención para las autoridades sobre la urgencia con la que deben actuar.

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