Canadá, Estados Unidos y México se reunieron para relanzar el vínculo

El jueves, Joe Biden recibió a sus pares de América del Norte en la Casa Blanca. La Administración actual pretende retomar la senda de la cordialidad y cercanía luego del mandato de Donald Trump. No obstante, la visita de los mandatarios canadiense y mexicano demostró que aún persisten algunos puntos de tensión centrales. Por caso, la política migratoria y comercial estadounidense así como también las disputas sobre el cambio climático constituyen las aristas que mayores rispideces generan.

La agenda estuvo marcada por tres reuniones: la primera entre Biden y Justin Trudeau, primer ministro de Canadá; la segunda entre el Biden y Andrés Manuel López Obrador, su par mexicano; y un último encuentro trilateral. Este último reanudó la tradición de cumbres tripartitas que fue suspendida durante el gobierno de Trump.

Tanto López Obrador como Trudeau expresaron su preocupación por el tema energético y el plan comercial “Buy American” impulsado por el presidente estadounidense. Dicho plan implica créditos y beneficios impositivos para quienes compren vehículos eléctricos fabricados en Estados Unidos, lo cual afectaría directamente a México y la cadena de suministro de automóviles transfronteriza.

Desde la mirada canadiense, las alertas se asocian al creciente proteccionismo de Washington. El propio Trudeau afirmó que el plan “Buy American” impactará negativamente en las compañías y trabajadores tanto de Canadá como de Estados Unidos. También se intercambiaron visiones sobre el sector energético.

No sorprende el hecho de que la cumbre no trajo aparejados grandes resultados. Más allá de los issues y puntos de desacuerdo entre las tres partes, estos líderes también deben hacer frente a problemáticas mayores de forma conjunta. Contener el avance y consolidación de China en el sistema internacional y reactivar la economía global son algunos de esos puntos de conexión.

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