El tifón Rai arrasa el sudeste de Filipinas

Al menos 372 personas han fallecido a causa de los destrozos y por lo menos otras 50 siguen desaparecidas. Además, se estima que los heridos superan los 500. El tifón azotó al archipiélago entre el jueves y el sábado pasado, afectando nueve de las islas. Los servicios de emergencia filipinos todavía no superan las dificultades para llevar ayuda a todos los damnificados.

En el país, la mala calidad de las construcciones y viviendas agravan el impacto de los tifones, que cada vez son más violentos debido a la crisis climática. De acuerdo con el informe de la Policía Nacional, las zonas más afectadas son Bisayas, Caraga, Siargao, Norte Mindanao y Zamboanga. En algunas ciudades hasta el 90% de los alojamientos quedaron dañados y hay una necesidad urgente de alimentos, alojamiento, electricidad y kits sanitarios.

Los afectados ya han elevado sus protestas por la lentitud de la llegada de ayuda. Ante las demandas, el presidente filipino Rodrigo Duterte instó a la población a ser paciente y prometió que se destinarán 2.000 millones de pesos para dar asistencia a los damnificados. Las estimaciones indican que hay más de 442.000 personas desplazadas y casi un millón de afectados por Rai.

El tifón es el decimoquinto en llegar a Filipinas este año y dañó más de 4.000 viviendas, dejó sin electricidad a alrededor de 230 localidades, y afectó 41 rutas y 4 puentes. El país no es ajeno a los desastres naturales: un promedio de 20 tifones golpean al archipiélago cada año. A su vez, Filipinas es uno de los países más vulnerables a la crisis climática, a lo que se agrega que se encuentra sobre el Anillo de Fuego del Pacífico, la zona que acumula casi la totalidad de la actividad sísmica y volcánica del planeta.

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