Carlos Ruckauf: “La tercera guerra mundial ha comenzado, solo resta saber si puede frenarse o no”

Foto: Rivadavia.com.ar

Conversamos con Carlos Ruckauf, ex Vicepresidente y Canciller de la República Argentina, sobre la guerra que conmueve al mundo. ¿Qué podemos esperar de Putin? ¿Occidente se está mostrando a la altura de las circunstancias? ¿Qué lectura podemos hacer del posicionamiento de los países de América Latina sobre el conflicto? Éstas y otras preguntas en un ida y vuelta muy interesante, que nos deja una reflexión inquietante.


El mundo está conmovido por el ataque ruso a Ucrania. Putin dio un paso que muchos pensamos que no iba a dar. ¿Qué análisis hace luego de una semana de guerra?

El ataque ruso a Ucrania ha pasado de ser lo que decía la mayoría de los analistas, que era que Putin quería controlar Lugansk y Donetsk, y armar un corredor que permitiera el más fácil acceso a Sebastopol, en la península de Crimea. Yo creo que ahora ya estamos en una situación de tercera guerra mundial, mucho más que la Guerra Fría.

Mucho se habla de la personalidad de los líderes, y en este caso particular, de Putin. ¿Cuánto de su historia personal cree que incidió para que tomara esta decisión?

Putin es un hombre que ha vivido toda su vida con una pastilla de cianuro en su ropa, como todo agente de la KGB. Funciona con la mente de un guerrero y un espía. Por ejemplo, el bombardeo de una central nuclear con misiles implica el riesgo que esa central estalle, y que se genere una masacre. Para el pueblo ucraniano, el propio pueblo ruso, el polaco, el moldavo. Nadie sabe cómo sigue un conflicto cuando una potencia nuclear hace volar una central nuclear de semejante volumen.

¿Qué análisis hace del rol de Occidente en la previa del ataque y durante la intervención militar?

Occidente está estupefacto. Me parece que, en este momento, en que los líderes europeos están conferenciando, Macron se encuentra ante la disyuntiva de ser Daladier (NdR: Presidente del Consejo de Ministros de Francia en 1939), el hombre que se rindió ante Hitler a sabiendas de que eso era un error, o ser De Gaulle. Y en el caso de Boris Johnson, ser o no ser Churchill.

La guerra en Ucrania mostró la falta de efectividad de la comunidad internacional para detener a Putin. ¿Cree que estamos ante un punto de quiebre en las relaciones entre las naciones?

No estamos ante un punto de quiebre, sino ante una situación inversa. Este conflicto está produciendo una unión en Europa que no se conoce desde el enfrentamiento con la Alemania nazi. Aún aquellos mandatarios que son amigos de Rusia desde lo personal, como el presidente húngaro o el líder de la República Checa, están dudando sobre qué tienen que hacer, pero se empiezan a alejar rápidamente de Putin.

China se mostró ciertamente prescindente de la situación. Sus intervenciones fueron para justificar a Rusia o para abstenerse en votaciones condenatorias. ¿Cómo analiza esto?

Yo creo que China está moviéndose hábilmente, como lo viene haciendo desde hace tiempo. Pero no le interesa que Putin siga escalando. Como dice Sun Tzu en El arte de la guerra, es bueno que se peleen tus dos enemigos, que, en este caso, son Estados Unidos y Rusia. Nunca para China Rusia va a ser más que un aliado táctico.

La región tiene una relación dispar con Rusia, pero con una progresiva dependencia. ¿Qué lectura hace de las reacciones iniciales de los países de América Latina?

En América Latina, las posiciones son diversas. Pero yo creo que en muchos casos hay una lectura equivocada sobre quién es Putin. Se analiza a la Rusia de hoy como si fuera la Rusia socialista del siglo pasado, cuando en realidad es un gobierno de extrema derecha, ultranacionalista y expansivo.

La situación de los derechos humanos es sumamente delicada para la región, y motivo de división entre los países. ¿Por qué cree que existe tanta ambigüedad en América Latina respecto de la violación de los derechos humanos, ya sea en la propia región o en otras partes del mundo?

Creo que tiene mucho que ver con la idea de que un dictador de izquierda es mejor que un dictador de derecha. Y la verdad es que Pinochet es lo mismo que Ortega o Maduro.

Para cerrar, la pregunta que se hace el mundo: ¿Cómo termina esta guerra?

No lo sé. Ojalá que Dios y la Virgen nos amparen, porque la tercera guerra mundial ha comenzado, solo resta saber si puede frenarse o no. Y es muy difícil predecirlo.



Carlos Ruckauf es abogado. Fue Vicepresidente, Canciller, Ministro de Trabajo, Ministro del Interior y Embajador de la República Argentina. También fue Diputado Nacional y Gobernador de la provincia de Buenos Aires.

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