Una de las constructoras más grandes de China, Evergrande, se enfrenta a un pago de intereses sobredimensionado. Las especulaciones sobre la posible intervención del Gobierno chino o el incumplimiento de los pagos ha generado dudas sobre la solidez financiera de la firma. Como consecuencia, las bolsas de Brasil, Chile y México cayeron el lunes. No obstante, rebotaron durante el día de hoy, logrando recuperar parte de las pérdidas del día anterior.
La situación pone en entredicho la fortaleza del gigante asiático como potencia económica. Las acciones de Evergrande cayeron siete puntos en la Bolsa de Hong Kong y sus bonos de deuda se desplomaron hasta su nivel más bajo de los últimos diez años. Si ello solo es la punta de un iceberg mucho mayor, Beijing podría encontrarse ante una crisis que tendría graves consecuencias sobre sus socios comerciales de América Latina.
Si China se enfrenta a una crisis, su crecimiento económico podría convertirse en estancamiento o desaceleración. Esto inherentemente se traducirá en una reducción de los flujos comerciales entre China y los países latinoamericanos, dependientes del enorme mercado asiático. Chile exporta cobre, Brasil mineral de hierro, Colombia petróleo, Perú distintos minerales y Argentina soja y otros bienes primarios.
El Gobierno que encabeza Xi Jinping podría intervenir para evitar un colapso financiero por medio del control del sistema bancario y los flujos de divisas a través de las fronteras. A su vez, el presidente chino cuenta con el margen de maniobra para gestionar la cobertura mediática de la situación y minimizar cualquier descontento social que pudiera emerger.
El tambaleo de Evergrande encendió las alarmas en el mercado financiero y sobre todo en las capitales de Latinoamérica. Sin dudas, la dependencia respecto de China puede comprometer las vulnerables economías locales si las “tasas chinas” se diluyen en el futuro cercano.
