El presidente francés instó a sus pares europeos a dejar atrás la ingenuidad y pasar a ejercer de forma asertiva su independencia respecto de Washington. Las declaraciones del mandatario tuvieron lugar en el marco de una conferencia de prensa celebrada hoy en conjunto con el Primer Ministro griego.
En su más reciente jugada en la crisis diplomática desatada por los acuerdos de los submarinos nucleares, Macron anunció un tratado sobre defensa y seguridad entre París y Atenas. El jefe de Estado remarcó que hace más de una década que Estados Unidos se ha concentrado exclusivamente en sus propios intereses estratégicos que, en el último tiempo, se han reorientado desde el Atlántico hacia China y el Asia-Pacífico.
Aunque Washington está en su derecho de reevaluar su estrategia geopolítica, Macron afirmó que Europa no puede caer en la ingenuidad de creer que los países del Viejo Continente mantendrán su estatus en la lista de prioridades estadounidense. Hace tan solo dos semanas, la Casa Blanca anunció una alianza con Australia y el Reino Unido que permitirá al gobierno australiano adquirir submarinos nucleares fabricados con tecnología estadounidense. A raíz de ello, Canberra canceló un acuerdo que estipulaba la compra de submarinos de origen francés.
Las autoridades francesas denunciaron el acuerdo, catalogando la jugada de Estados Unidos como una ruptura de la confianza entre dos históricos aliados. La crisis alcanzó nuevas dimensiones cuando el Elíseo retiró a sus embajadores en Estados Unidos y Australia. Joe Biden, por su parte, intentó calmar las aguas organizando una llamada telefónica con su par galo. Como resultado de esa comunicación, ambos presidentes emitieron una declaración conjunta reafirmando su compromiso con el sistema de defensa europeo y la cooperación en materia de seguridad a nivel transatlántico.
Las declaraciones de Emmanuel Macron coinciden con la apertura de una ventana de oportunidad. La salida de Angela Merkel de la Cancillería alemana allana el camino para que el presidente de Francia se erija como líder de Europa. Ello se ve exacerbado por la asunción del país a la presidencia del Consejo de la Unión Europea a principios del próximo año. Posiblemente, Macron espere para jugar sus cartas fuertes hasta que pueda incidir efectivamente en la agenda comunitaria. Es de esperar que sólo entonces, Francia proponga una agenda definida que conduzca a la profundización de la autonomía estratégica de Europa. Paralelamente, Macron podrá aspirar a encumbrarse como líder de la Unión.
