El régimen de Corea del Norte, liderado por Kim Jong-un, hizo un sorpresivo pedido a su población. Ante la fuerte crisis alimentaria que atraviesa el país asiático, se solicitó a todos los norcoreanos que ingieran menos alimentos por lo menos hasta 2025.
La situación en Corea del Norte es de extrema gravedad. A la crisis económica y sanitaria, exacerbadas por la pandemia, se suma una escasez de alimentos comparable con la atravesada en el segundo lustro de la década del 90, cuando varios millones de personas murieron de hambre. El régimen de Kim aduce que la responsabilidad de esta situación es de la comunidad internacional, en particular de Estados Unidos y de la Europa occidental, por las duras sanciones económicas establecidas contra el país, en respuesta a su autoritarismo, a sospechas de violaciones a los derechos humanos y, principalmente, a su desarrollo de armamento nuclear.
Hoy en día 40% de la población norcoreana (más de 10 millones de personas) se encuentra en condiciones de desnutrición y dos tercios de la población subsiste con ayuda alimentaria. La situación de emergencia casi total contribuye al crecimiento de la mala imagen del régimen en la población, que ante este último pedido aumentó su desconfianza en el líder supremo.
