Después de cuatro días de reuniones en las que participaron los casi 370 miembros del Comité Central del Partido Comunista de China, Xi Jinping ha sido erigido al mismo nivel que Mao Zedong y Deng Xiaoping. La resolución aprobada por el comité este jueves concluye que Mao fundó la República Popular, Deng la hizo próspera, y será responsabilidad de Xi hacerla fuerte y gloriosa.
El comunicado difundido por la agencia de noticias estatal Xinhua confirmaría que dentro de un año, cuando se celebre el vigésimo Congreso del partido, el líder elegido para dirigir al gigante asiático por los siguientes cinco años -o más- no será otro que Xi Jinping. A su vez, el documento afirma que bajo el mando del actual secretario general del partido, jefe de Estado y presidente de la Comisión Militar Central, el país ha conseguido logros históricos.
Para los miembros del partido, Xi representa ideas y estrategias innovadoras sobre la gobernanza nacional, siendo su ideología la esencia cultural del país. De acuerdo con la tradición establecida durante los últimos tres decenios, el mandatario debería dejar su cargo el año próximo tras haberlo ocupado durante una década. De proceder en esa línea, el mando pasaría a manos de un sucesor formado a su sombra. Sin embargo, no parece existir un candidato a heredero en el ámbito cercano a Xi. De hecho, éste impulsó la abolición de los límites temporales pautados para la jefatura de Estado.
La resolución insta a todo el pueblo chino a congregarse en torno a la figura de Xi para dar inicio a una nueva era del socialismo con características chinas. En los cien años de existencia del Partido, sólo Mao y Deng consiguieron que se publicara un documento de esta jerarquía. El primero de ellos lo hizo con el objetivo de neutralizar a sus rivales en la competencia por el liderazgo del partido. El segundo buscó dar cierre a la era maoísta. Ahora ha llegado el turno de Xi de consolidar sus ideas como parte de la ideología oficial del partido y apuntalar su figura ante cualquier crítico o eventual oponente que cuestione su autoridad.
