En una clara señal de debilidad del Gobierno de Johnson, más de un centenar de diputados conservadores se han rebelado y han dado la espalda al primer ministro británico. Downing Street atraviesa un momento crucial en el que deben tomarse medidas para contener la propagación de la variante ómicron.
Este martes, Boris Johnson presentó ante la Cámara de los Comunes el más reciente paquete de medidas sociales anunciadas la semana anterior para someterlas a votación de los parlamentarios. El escándalo de las fiestas prohibidas del equipo de Johnson durante las fiestas de fin de año de 2020 y las contradicciones implícitas en algunas de las medidas generaron un malestar creciente en las últimas semanas. Ello terminó consolidando un grupo de disidentes oficialistas que se opusieron al pase sanitario propuesto por Johnson para limitar el acceso a espacios públicos y eventos masivos.
El Gobierno británico en teoría dispone de una cómoda mayoría de 79 diputados. Sin embargo, se ha visto obligado a requerir el apoyo del partido laborista para aprobar las medidas por 369 votos a favor y 126 en contra. Alrededor de 100 diputados conservadores votaron en contra del proyecto oficialista. Se trata de la mayor rebelión para un primer ministro que hace dos años se aseguró una mayoría de bancas que le prometía un mandato libre de sobresaltos.
Para el ala más dura de los tories, la normativa resulta antiliberal y roza el autoritarismo. De este modo, no se han convencido por el carácter provisional y temporal de la medida ni por su levedad en comparación con las restricciones impuestas en otros países.
Lo sucedido esta semana en el Parlamento británico significa que Johnson va a tener que adaptar su gestión, consultando más al partido a la hora de tomar decisiones. El certificado covid no fue la única medida que evidenció un claro rechazo. La decisión de obligar al personal sanitario de primera línea a completar el esquema de vacunación también fue rechazado por un centenar de legisladores, la mayoría de ellos conservadores. Una vez más, la oposición laborista que dirige Keir Starmer rescató el plan de Johnson.
Cabe mencionar que la izquierda británica también estuvo dividida. Una muestra clara de ello fue el voto negativo del antiguo líder laborista, Jeremy Corbyn. Éste votó en contra tanto de las vacunas obligatorias para los trabajadores del Servicio Nacional de Salud como del pase sanitario.
Johnson fue el principal derrotado y ahora ve su autoridad resquebrajada. El grupo de diputados disidentes exige cambios en las conductas de Downing Street. También han advertido que están dispuestos a activar una moción de confianza interna contra el mandatario a comienzos de 2022.
