El primer ministro británico deberá responder a un cuestionario que Scotland Yard, la policía local, enviará por escrito. Además del mandatario, el listado de personas implicadas alcanza el medio centenar y todas serán interrogadas. Johnson supuestamente asistió a seis de los doce eventos que están siendo investigados.
El primer ministro ya dejó entrever que no abandonará su cargo aunque la policía le imponga una multa. No obstante, la voluntad de Johnson podría chocar con aquélla del Parlamento. A pesar de los intentos de Downing Street por dejar atrás el escándalo, la aparición de nueva evidencia sobre las celebraciones en medio de la cuarentena y aislamiento estricto compromete cada vez más al Gobierno.
Además de la causa de las fiestas, Boris Johnson también podría verse implicado en una investigación por la redecoración de la residencia ubicada en la planta alta del edificio del número diez de Downing Street. Los abogados del Partido Laborista enviaron una carta a la policía metropolitana. El documento plantea las sospechas de la oposición sobre la violación a las leyes contra la corrupción en que habría incurrido el mandatario. En este sentido, señalan irregularidades en el financiamiento de las obras de remodelación.
A pesar de los sucesivos escándalos, Johnson parece haber logrado aferrarse al poder exitosamente. No obstante, cabe preguntarse hasta dónde llegará la paciencia de la bancada conservadora en el Parlamento. El ex primer ministro, John Major, ha expresado en reiteradas ocasiones su rechazo a la gestión del actual jefe de Gobierno. Luego de las fugas de parlamentarios en el bloque conservador, parece que la visión de Major es compartida por otros miembros de la clase política británica.
