El canciller alemán, Olaf Scholz, viajó a Kiev en un intento por presionar a Rusia para reducir la tensión en la frontera ucraniana. En la conferencia ofrecida por el mandatario y su par local, Volodimir Zelenski, Scholz afirmó que la adhesión de Ucrania a la OTAN actualmente no está en agenda. Asimismo, el canciller instó a Moscú a dar pasos claros y concretos en pos de una desescalada.
Luego de dos horas de reunión, Scholz insistió en su preocupación por la situación actual. A su vez, declaró que la soberanía e integridad territorial de Ucrania no son negociables. Para Berlín, cualquier agresión por parte de Rusia se enfrentará a sanciones económicas, geoestratégicas y políticas. En tanto, Zelenski reiteró que Kiev todavía busca unirse a la OTAN con el objetivo de incrementar la seguridad nacional. Sin embargo, reconoció que la membresía en la Alianza no depende únicamente del Gobierno ucraniano.
Este martes, Scholz se reunirá con Vladimir Putin en Moscú. Durante el encuentro, el canciller pretende convencer a su par ruso de la necesidad de una desescalada que permita evitar un enfrentamiento militar. Tanto la OTAN como Washington ya enviaron una respuesta a las exigencias del Kremlin respecto de la expansión de la Alianza atlántica. Por lo tanto, ahora es el turno de Moscú para presentar sus propias respuestas.
Rusia se opone terminantemente a la incorporación de Ucrania a la OTAN así como también a la expansión del bloque en Europa del Este. A pesar de la movilización militar, el ministro de relaciones exteriores ruso, Sergei Lavrov, declaró que aún sigue abierta la vía diplomática para continuar negociando. En las últimas semanas, Joe Biden, Emmanuel Macron, y ahora Scholz han intentado infructuosamente dialogar con Moscú para reducir la amenaza de conflicto.
