Este jueves, el Gobierno de Ucrania y los grupos separatistas prorrusos apoyados por el Kremlin intercambiaron acusaciones de ataques en la línea del frente que atraviesa la región del Donbás. En un momento de exacerbada tensión, proyectiles de artillería alcanzaron una guardería en la ciudad ucraniana de Stanytsia Luganska. Tres civiles resultaron heridos producto del ataque en la zona controlada por Kiev de la región de Lugansk.
Miembros del Ejército ucraniano denunciaron otra veintena de ataques en distintos puntos de la zona de contacto. Asimismo, los líderes secesionistas de Donetsk y Lugansk reportaron ataques por parte de las fuerzas ucranianas. Por su parte, Moscú continúa insistiendo que se trata de una guerra civil a pesar de las claras evidencias de apoyo político-militar que brinda a los separatistas. Además, funcionarios del Gobierno ruso culparon al Ejecutivo que lidera Volodimir Zelensky por la escalada de la violencia.
Tanto el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, como el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, mostraron su preocupación por el desarrollo de la situación en las últimas veinticuatro horas. Ambos subrayaron la posibilidad de una inminente operación de falsa bandera por parte de Rusia. Ésta consiste en un ataque orquestado por Moscú para justificar una incursión armada en las regiones de Donetsk y Lugansk. De hecho, el Gobierno de Vladimir Putin lleva varias semanas insistiendo en su preocupación por las provocaciones ucranianas en la zona y por la posibilidad de que Kiev se lance al ataque para recuperar el control de las zonas separatistas.
En medio de la escalada militar, lo ocurrido en la guardería suma preocupación en las capitales de Occidente. A ello se agrega, por un lado, la concentración sostenida de tropas rusas a lo largo de la frontera con Ucrania y, por otro, el desarrollo de ejercicios y maniobras militares conjuntas de las fuerzas rusas en Bielorrusia. Josep Borrell, encargado de los Asuntos Exteriores de la Unión Europea afirmó que todo el contexto se ve agravado por la desinformación difundida por Rusia.
