Días atrás, tres soldados estadounidenses fueron asesinados en Jordania, producto de ataques de grupos proiraníes. Como respuesta, una incursión de Estados Unidos acabó con la vida de 16 personas en Siria, y dejó heridas a 25 personas.
El portavoz del gobierno de Irak, Bassem al Awadi, señaló que con este ataque estadounidense «la seguridad de Irak y de la región está al borde del abismo». Además, desmintió «las falsas alegaciones» sobre una «coordinación previa» con Washington para los bombardeos. «Informamos al gobierno iraquí» con antelación, había asegurado el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional, John Kirby, tras asegurar que Estados Unidos no busca una guerra con Irán. «La parte estadounidense engañó y falsificó deliberadamente los hechos», dijo Al Awadi.
Desde Irán, afirmaron que el accionar de Estados Unidos es una violación a la «soberanía e integridad territorial” de Irak y Siria. «Los ataques de la noche pasada son otra aventura y error estratégico del Gobierno estadounidense», dijeron desde el ministerio de Exteriores. «No tendrá otro resultado que la escalada de la tensión y la inestabilidad en la región”, completaron.
