El presidente de Francia, Emmanuel Macron, decidió levantar el estado de excepción en el territorio francés de Nueva Caledonia, en el Pacífico. Con esta medida busca promover el diálogo político después de las revueltas que dejaron siete muertos.
La oficina de presidencia señaló en un comunicado que “por el momento” no se extenderá el estado de excepción y, por lo tanto, llegará a su fin a las 8 de la noche del lunes, hora de París, y 5 de la mañana del martes en Nueva Caledonia.
El detonante fue un polémico proyecto de reforma electoral votado en París y que es rechazado por la mayoría de la población indígena local que representa cerca del 40% de la población. El pasado martes el Parlamento francés votó a favor de una propuesta que reconocería el derecho a votar a todo el que haya vivido en Nueva Caledonia en los últimos 10 años. Las protestas han dejado al menos siete muertos -tres de ellos funcionarios de policía-, centenares de heridos y han obligado a evacuar por vía aérea a un gran número de turistas.
La decisión tiene como objetivo “facilitar los encuentros de las distintas partes” del movimiento proindependentista del Frente Nacional de Liberación Kanak y Socialista (FLNKS) y permitir que funcionarios electos y otros dirigentes locales “estén en posición para solicitar” que se retiren las barricadas para asistir al lugar y reunirse con los manifestantes, indicó el comunicado.
