Las autoridades surcoreanas cancelaron el viernes la operación para detener al presidente surcoreano, Yoon Suk-yeol. Estaba previsto su arresto para interrogarlo por haber decretado la ley marcial en el mes de diciembre.
Un portavoz de la Oficina para las Investigaciones de Corrupción de Funcionarios de Alto Rango de Corea del Sur informó a medios que la operación se canceló hacia las 13:30 (hora local), después de que 30 agentes de este organismo y 50 policías se encararan durante unas tres o cuatro horas con el servicio de seguridad presidencial, que se ha negado a facilitar el acceso al interior de la vivienda.
«En cuanto a la ejecución de la orden de arresto hoy, ante el punto muerto persistente, hemos determinado que era virtualmente imposible ejecutar la orden y estábamos preocupados por la seguridad de las personas sobre el terreno, debido a la obstrucción para ejecutarla», explicó el portavoz en declaraciones que recoge la agencia Yonhap.
El portavoz explicó que se estudiarán ahora otras medidas y añadió que lamentan «profundamente la actitud del sospechoso, que no acató los procedimientos legales». Los abogados de Yoon han solicitado una orden judicial para anular la orden de detención, argumentando que solo la Fiscalía puede solicitar ese tipo de arresto, y han insistido en que es «ilegal».
Yoon, al que se ha prohibido salir del país, fue destituido por el Parlamento el pasado 14 de diciembre y está a la espera de que el Tribunal Constitucional decida de aquí a junio si lo restituye o lo cesa definitivamente.
