El regulador alemán decidió frenar la puesta en marcha del gasoducto que proveerá a Alemania de gas ruso por el lecho del mar Báltico. La medida provocó un aumento del 18% en los precios del gas y podría demorar la entrada en funcionamiento de Nord Stream 2 hasta el verano de 2022.
Aunque los analistas prevén que Rusia incrementará el suministro una vez que el gasoducto esté aprobado, las acciones de Gazprom cayeron dos puntos porcentuales tras el anuncio del ente alemán. La Agencia Federal de Redes, organismo que controla las telecomunicaciones, el correo, la red de ferrocarriles, y los suministros de electricidad y gas, suspendió la tramitación de la autorización del gasoducto en un momento clave.
Por un lado, los movimientos de tropas rusas en la frontera ucraniana y la crisis generada por la presencia de migrantes en el límite que separa a Polonia de Bielorrusia han elevado la tensión entre Bruselas y Rusia. Por otro lado, Europa atraviesa una crisis energética provocada por la especulación y manejo de los precios del gas por parte de Moscú. A ello se agregan las estrictas condiciones legales que rigen la competencia en el mercado energético del bloque comunitario, en base a las cuales la agencia tomó su decisión.
La construcción del gasoducto ha sido un tema controversial desde el comienzo. Las tuberías se extienden por 1.200 kilómetros conectando a Rusia directamente con Alemania, sin pasar por Polonia ni Ucrania. De este modo, hay quienes sugieren que ello exacerba la dependencia energética entre Europa y el Kremlin. Al mismo tiempo, ello coloca a Ucrania en una posición aún más vulnerable ante los avances rusos. Asimismo, la estabilidad económica de ese país se ve perjudicada por la pérdida del cobro de millones de euros en concepto de derechos de paso.
