La organización no gubernamental acusó al primer ministro, Narendra Modi, de congelar sus cuentas bancarias en el país como represalia por la denuncia de violación de los derechos humanos en Cachemira. Amnistía Internacional informó a través de un comunicado que han puesto fin a sus campañas y han despedido a su personal en la India.
Avinash Kumar, director ejecutivo de la ONG en India, remarcó el continuo hostigamiento del gobierno sobre ésta en los últimos dos años. Particularmente, la presión de las agencias gubernamentales se intensificó luego de las denuncias presentadas contra la Policía y el Gobierno por las violaciones a los derechos humanos en la región de Cachemira y en los conflictos comunales ocurridos en Nueva Delhi en febrero último.
Amnistía ha trabajado en la defensa de los derechos de los indios musulmanes que se han visto damnificados e incluso perseguidos por las políticas de Modi, líder del partido nacionalista hindú. En este sentido, en 2019 fue aprobada una ley de ciudadanía que acelera el proceso para inmigrantes procedentes de países limítrofes. Sin embargo, la medida excluye a los inmigrantes que profesan el islam. Asimismo, el Gobierno ha limitado el acceso a Internet y los servicios de telefonía así como la libertad de circulación para los ciudadanos residentes en Cachemira -única región del país con mayoría musulmana-.
En los últimos cinco años, el Ejecutivo a cargo de Narendra Modi canceló las licencias de más de 20.000 organizaciones sin fines de lucro. La medida fue justificada con acusaciones de recibo de financiación ilícita procedente de terceros países. Aunque Greenpeace y Amnistía Internacional no se encuentran entre ellas, sí han denunciado las limitaciones que pesan sobre el desarrollo de sus actividades.
