Julian Assange, el hacker más famoso del mundo está preso luego de estar siete años encerrado en la Embajada de Ecuador en Londres. Se trata del cofundador de Wikileaks, un portal de Internet que alcanzó fama mundial por la revelación de documentos oficiales y secretos de varios Gobiernos, en especial de Estados Unidos, sobre temas sensibles vinculados a la seguridad y el espionaje.
Como generalmente ocurre, fue la política que le cambió el destino a Assange, sobre todo cuando Rafael Correa dejó de ser presidente de Ecuador. Había sido él quien le permitió al hacker entrar y permanecer en su Embajada de Londres para evitar ser deportado a Suecia acusado de violación en 2012.
Assange quedó en el medio de la fuerte disputa política entre Correa y el actual presidente, Lenin Moreno, que cuando asumió inesperadamente modificó el perfil ideológico del gobierno y se enfrentó a su antecesor y ex socio político. En este contexto, y para diferenciarse aún más de Correa, ayer le quitó apoyo a Assange argumentando que había “decidido soberanamente retirar el asilo diplomático a Julian Assange por violar reiteradamente convenciones internacionales y protocolos de convivencia”.
Tampoco a Assange le vino bien que Donald Trump sea presidente de Estados Unidos a pesar que durante la campaña electoral de 2016, Trump elogió a Wikileaks. Pero desde que asumió todo cambio y el presidente de Estados Unidos lo consideró una amenaza a la seguridad nacional. Según confirmaron las autoridades británicas la detención respondió a una petición de extradición del Gobierno estadounidense.
Ahora Assange se enfrenta a la acusación de un grave delito contra la seguridad informática: la publicación, en el portal Wikileaks, de cientos de miles de documentos clasificados del Departamento de Defensa. La pena prevista para este tipo de actos se eleva a cinco años de prisión.
Para lograr esto Assange contó con la colaboración de Chelsea Manning, quien trabajaba entonces en el Pentágono bajo el nombre de Bradley Manning. Juntos publicaron el material secreto, entre las que había información sobre las guerras de Irak y Afganistán o cables diplomáticos del Departamento de Estado, que pusieron en apuro las relaciones de Washington con varios países del mundo.
Desde 2012 Assange también era perseguido por la justicia sueca por la presunta violación de dos colaboradoras de Wikileaks durante una visita a Estocolmo en 2010. En ese momento los tribunales británicos le concedieron la libertad provisional, bajo estrictas condiciones de vigilancia de las que Assange logró burlarse con la complicidad de Correa. Fue ahí cuando entró a la Embajada.
Recordemos que Assange ha sostenido siempre que la actividad de WikiLeaks defiende la libertad de información y la transparencia . Por eso, quienes condenaron la detención de Assange argumentan que es violatoria de la libertad de prensa y de expresión. Consideran que Assange es un periodista.
