ZOOM INTERNACIONAL
    Twitter Instagram WhatsApp
    ZOOM INTERNACIONAL
    • SECCIONES
      • AMÉRICA
      • EUROPA
      • MEDIO ORIENTE
      • ÁFRICA
      • ASIA/PACÍFICO
    • ENTREVISTAS
    • NEWSLETTER
    • MEDIOS
    • CONSULTORÍA
    • CURSOS
    • CONTACTO
    ZOOM INTERNACIONAL
    NEWSLETTER

    Biden y Macron, cerca de su final político

    5 julio, 2024
    Facebook Twitter LinkedIn WhatsApp
    Compartir
    Facebook Twitter WhatsApp Telegram
    Por Damián Szvalb

    Dos de los principales líderes occidentales están atravesando el final de sus vidas políticas. Joe Biden en Estados Unidos y Emmanuel Macron en Francia son los últimos exponentes de un centro político e ideológico que condujo Occidente los últimos 70 años y que está en retirada.

    Todo comenzó a resquebrajarse para los partidos tradicionales de centro, que se turnaban en el poder entre los que estaban un poco más a la derecha y un poco más a la izquierda, a principios de este siglo cuando no pudieron o no supieron gestionar las crisis que atravesaron al mundo (la financiera en 2008, la de inmigración en 2015 y la del covid). Las consecuencias de estas crisis fueron dejando atrás a millones de personas que esperaron respuestas de la política que nunca llegaron.

    Estos partidos, en los últimos quince años nunca lograron reciclarse o adaptarse a las nuevas demandas sociales que fueron generando una creciente insatisfacción social hacia los establishments en general y hacia la política en particular. La aparición de la extrema derecha en diferentes variantes vino a llenar ese vacío. Aprovecharon como nadie la decadencia de la política tradicional y supieron canalizar el clima de época como nadie.

    La candidatura de Biden pende de un hilo

    Las presiones para que Biden deje su candidatura no paran de crecer desde que terminó el debate con Trump hace una semana. Vienen de todos lados: de las entrañas de su partido y desde los medios de comunicación afines a los demócratas que se espantan ante la posibilidad que el Trump regrese al poder. Todos sospechan que eso va a suceder, pero no quieren dejársela tan fácil y creen que Biden no está para dar esa batalla.

    Más allá de las declaraciones públicas apoyándolo, la mayoría de los demócratas creen que un cambio de candidato es la mejor entre todas las pésimas opciones que les quedan. El debate dejó a Biden fuera de juego porque nadie cree que lo que le pasó haya sido un accidente o producto de haber tenido una mala noche. Hay un convencimiento de que todo lo que viene podría ser peor. La idea de que no está en condiciones físicas y mentales para conducir a los Estados Unidos ya está instalada fuertemente en la opinión pública.

    La confirmación de reemplazarlo, que debería llegar en los próximos, tiene que estar acompañado de una nueva estrategia de campaña que principalmente cambie el eje para que se deje de hablar de las debilidades de Biden. En los últimos días volvió a sonar el nombre de la actual vicepresidenta, Kamala Harris. Si bien no mide en las encuestas podría ser una buena opción para llevar la discusión hacia otro lado, como por ejemplo el terreno judicial, donde Trump ya tiene una condena y varios juicios en marcha. Como ex fiscal del distrito de San Francisco y ex fiscal general de California permitiría a los demócratas enmarcar la carrera como una ex fiscal contra un delincuente convicto.

    Además, los demócratas, y los republicanos también, saben que muchos votantes quieren a alguien más joven, experimentado y miran los votantes que pueden captarse en los siete estados clave e indecisos. Saben que estos votantes se consideran independientes.

    Pero Trump dejó de asustar a los estadounidenses hace rato y ya no parece haber nada que pueda afectar su apoyo popular. Su éxito no pasa solamente por lo electoral. Trump no solo domó al partido republicano, sino que su mensaje penetró como ningún otro en gran parte de la sociedad norteamericana. Sobre todo, de aquellos que quedaron afuera de la globalización y ven pasar desde lejos el desarrollo y la revolución tecnológica. A esos les habló Trump en 2016 y a esos les sigue hablando ahora.

    La apuesta de Macron para frenar a Le Pen

    En 2017 Macron sorprendió a todos. Se transformó en presidente de Francia sin necesidad de renegar del establishment y evitando irse a los extremos del arco ideológico. Ahí dejó a Marine Le Pen y a Jean-Luc Melochon, los representantes de esos extremos. Optó por construir, desde adentro de la política tradicional, y a base de mucha audacia, “un centro rígido” que cuidó con mucha destreza y dedicación y que le permitió muy rápidamente convertirse en presidente de Francia y después consolidar su poder para ser reelecto en 2022. Una rareza en una Europa que se caracterizó en esos por sus turbulencias e inestabilidades políticas.

    Macron se hizo fuerte desde ese lugar ideológico del que si salía lo hacía solo por un rato y para preservarlo: hacia la derecha para tratar de reformar la ley jubilatoria y chocar contra los sindicatos o hacia la izquierda para avanzar en la ampliación de derechos. Luego volvía hacia al centro. Se transformó en un europeísta furioso ocupándose de defender a la Unión Europea siempre. Y su obsesión fue impedir que los extremos, que en Francia vienen amenazando con desbordar al sistema político tradicional de hace por lo menos 20 años, pudieran llegar al poder.

    Pero a dos años de terminar su segundo mandato no pudo evitar ser arrastrado por la ola que cubre Europa y buena parte del mundo. La extrema derecha de Le Pen que lleva de la mano a Jordan Bardella, un joven de menos de 30 años, está muy cerca de llegar al poder. En la primera vuelta quedaron cerca de la mayoría absoluta en la próxima Asamblea Nacional de 577 miembros. El próximo domingo se define todo y hay una probabilidad concreta de que Bardella vuelva a arrasar y forzar la cohabitación, un experimento que en Francia ya se aplicó, pero nunca con diferencias entre presidente y primer ministro tan marcadas. Sobre esto conversamos con Leo Harari, ex funcionario internacional y profesor en Paris, en “El Mundo en Marcha”, por Radio Con Vos.

    Para evitar esto, Macron intenta una jugada desesperada. En esta semana buscó acercarse al frente de izquierda, del que también forma parte Melechon, para contener el avance de Bardella. Acordaron levantar a los candidatos en los distritos donde quedaron tres competidores. Llamaron a desistir al que tiene menos posibilidades para concentrar el voto en el candidato más competitivo con la extrema derecha.
    Si finalmente la extrema derecha llega al poder, los dos últimos años de Macron serán muy difíciles para él porque no solo compartirá poder sino porque su carrera política llegará a su fin sin evitar que quienes sostienen un discurso xenófobo, nacionalista y antieuropeo gobiernen Francia.

    Starmer reivindica el centro

    Mientras la moderación y los partidos tradicionales se derriten en muchos países, los laboristas de Gran Bretañia vuelven al poder después de 14 años. Hay mucho mérito de su líder, Keir Starmer, pero sobre todo un fracaso de los gobiernos conservadores que se sucedieron desde 2010. Desde David Cameron, tomando decisiones autodestructivas como la que habilitó el proceso del Brexit, pasando por liderazgos exóticos como el de Boris Johnson, efímeros como el de Liz Trauss, y llenos de errores como el Sunak. Los laboristas vuelven al poder al lograr una mayoría parlamentaria histórica. Cuando solo faltan definir dos bancas, los laboristas acumulan 412 diputados y los tories 121. Los escaños totales son 650.

    Los laboristas vuelven de la mano de Starmer, quien tuvo como mérito principal la paciencia para reconstruir su partido y llevarlo al centro luego del desbande por izquierda de su ex líder Jeremy Corbyn, quien, con sus posturas extrema, llevó al laborismo a una derrota histórica en 2019.

    Starmer viene con una agenda pragmática para intentar sacar del estancamiento a la economía a través de reformas estructurales. Prometió hacer que los servicios públicos sean más eficientes y dijo que buscará reformar el Servicio Nacional de Salud (NHS). También sabe que la inmigración es una preocupación central de muchos que lo votaron. Por eso prometió ocuparse de la seguridad de las fronteras. También expresó un firme apoyo y defensa a Ucrania y a Israel.

    Si bien tendrá respaldo popular y una sólida mayoría en el parlamento para hacerlo, Starmer sabe que la paciencia de los británicos hacia sus gobernantes es cada vez menor. No solo quieren que les mejoren la vida luego de muchos años de estancamiento económico, sino que lo hagan rápido.

    El nuevo primer ministro sabe que si bien quienes llevaron a Gran Bretaña afuera de la Unión Europea con visibles pésimos resultados están en retirada, no tardarán mucho en reagruparse y volver a la carga. Las urnas dejaron una advertencia, menor, pero para no subestimarla: uno de los máximos referentes e impulsores del Brexit, Nigel Farage, luego de ocho intentos logró entrar en el Parlamento de Westminster acompañado de 4 diputados de su partido Reform UK. Farange quiere consolidarse como líder de la oposición sobre las ruinas de los conservadores.

    Si te reenviaron este mensaje, te gustó y quieres suscribirte para recibir el newsletter sin costo en tu e-mail, haz clic en el siguiente botón:

    SUSCRIBIRME SIN COSTO
    Share. Facebook Twitter WhatsApp Telegram

    Otras noticias

    Argentina, donde chocan las superpotencias mundiales

    Trump fracasa en Medio Oriente y deja un peligroso vacío de poder

    Ceuta: la tormenta perfecta que Pedro Sánchez no vio venir

    La obstinación de Trump con una guerra que solo trae malas noticias

    La mala semana de Inglaterra, en fútbol y en política

    Solo América Latina le da alegrías a Trump

    NEWSLETTER
    Twitter Instagram WhatsApp YouTube
    © 2026 Zoom Internacional

    Escriba arriba y presione Enter +. Presione Esc para cancelar.