La Asamblea Nacional Popular aprobó el proyecto con 2.895 votos a favor, uno en blanco y ninguno en contra. De este modo, se pondrá en marcha una amplia reforma electoral en el territorio autónomo sobre el cual Pekín ha tomado control. Las modificaciones al sistema electoral impedirán que la oposición pueda llegar al poder. Tras la aprobación, el órgano directivo de la Asamblea deberá debatir y aprobar el proyecto.
De acuerdo con distintos funcionarios del Gobierno chino, la reforma busca que solamente los verdaderos patriotas ocupen cargos de responsabilidad en las instituciones gubernamentales de Hong Kong. La reforma estipula que el comité electoral hongkonés, compuesto por 1.200 notables y responsable de la designación del jefe de Gobierno local, aumente sus competencias. Así, los miembros del comité pasarán a encargarse de vetar a los posibles candidatos electorales e incluso nombrar directamente a un número de diputados.
La reforma constituye otro paso más en el desbaratamiento del principio de “un país, dos sistemas” al que suscribieron China y el Reino Unido antes del traspaso de la antigua colonia británica a Pekín en 1997. El país asiático se comprometió a mantener en Hong Kong un sistema de libertades inexistente en el resto del territorio chino, al menos hasta 2047. No obstante, el Gobierno de Xi Jinping ha lanzado una campaña de avance sobre las instituciones y la población de Hong Kong tras las protestas estudiantiles que tuvieron lugar en el territorio autónomo en 2014.
Carrie Lam, jefa del Gobierno autónomo, sugirió que las elecciones legislativas previstas para septiembre de 2020 que fueron aplazadas un año por la pandemia podrían volver a posponerse y así dar tiempo a la entrada en vigor de la reforma electoral. A pesar de que según la constitución hongkonesa cualquier modificación a ésta debe ser aprobada por medio de una consulta popular, Lam descartó la posibilidad de consultar a la ciudadanía dado que se trata de una cuestión de urgencia.
