El coronavirus, declarado emergencia en salud a nivel internacional por la Organización Mundial de la Salud el pasado 30 de enero, tiene en vilo al mundo, pero muy especialmente al gobierno del presidente Xi Jinping.
Al momento, el virus ya se cobró la vida de 1.000 personas en todo el mundo, mientras que más de 42.000 están infectados. La situación lejos parece de estar controlada, sobre todo considerando que ayer, por primera vez desde su aparición, la cifra de muertos en un mismo día superó los 100.
En este contexto, el gobierno de Xi Jinping comienza a ver algunas amenazas. Los cuestionamientos sobre el manejo de la situación y el tratamiento de los enfermos, como las sospechas de haber evitado una alerta temprana para evitar daños económicos, ponen al presidente chino bajo la lupa. A la tensión interna, se suman las enormes pérdidas económicas y dificultades a nivel internacional que plantea a China ser el origen de un virus declarado emergencia en todo el mundo y que lejos está de ser controlado.
