El Gobierno de Emmanuel Macron tomó una decisión excepcional acorde a la gravedad extraordinaria del acuerdo militar entre Estados Unidos y Australia. La retirada de los embajadores franceses en Washington y Canberra responde a la renuncia del país insular al compromiso de adquisición de submarinos de origen francés.
Jean-Yves Le Drian, ministro francés de Relaciones Exteriores, comunicó la petición del presidente de la República respecto a la llamada a consultas de sus representantes en el exterior. El Palacio del Elíseo considera sumamente inaceptable el anuncio de la alianza tripartita entre Estados Unidos, Australia y el Reino Unido. La creación del llamado Aukus implica la renuncia del Gobierno australiano a la adquisición de submarinos fabricados por Naval Group – de origen galo-. Éstos serán reemplazados por submarinos de propulsión nuclear producidos por empresas estadounidenses.
Para Francia, la medida afecta negativamente las alianzas preestablecidas entre Washington y Europa. A su vez, la iniciativa impulsada por la Administración Biden para hacer frente al avance de China en el Asia Pacífico desconoce la relevancia que tiene dicha región para Europa. Es la primera vez que un gobierno francés toma una decisión en esta línea ante Estados Unidos o Australia. El acuerdo tripartito tiene consecuencias económicas para el país europeo a la vez que menoscaba su relevancia geopolítica.
Antes de que se concretara la retirada de los embajadores, Antony Blinken, quien ocupa el cargo de secretario de Estado de Estados Unidos, intentó reducir la tensión declarando que París es un socio vital para su país. Asimismo, el funcionario remarcó que el gobierno estadounidense pretende sacar provecho de todas las oportunidades para profundizar la cooperación transatlántica en todo el mundo y, sobre todo, en el Indo-Pacífico. Macron aún no se ha expresado públicamente sobre la situación.
