Si bien no se sabe quién será el nuevo primer ministro, la extrema derecha comandada por Geert Wilders anunció que logró formar gobierno. Entre los favoritos a ejercer el máximo cargo suena el nombre de Ronald Plasterk, que fue ministro de Educación e Interior.
El pacto se alcanzó entre cuatro partidos, el de la Libertad (PVV), de Geert Wilders, el campesino BBB, el Liberal VVD y el anticorrupción Nuevo Contrato Social (NSC).
El pacto incluye unanimidad en el abordaje de la situación de los migrantes y refugiados. Según el programa de coalición, un documento de 26 páginas, «se tomarán medidas concretas para aplicar las medidas más duras» en política de asilo, y adoptar un paquete global que permita «controlar la inmigración».
Las partes indicaron, igualmente, que pedirán «lo antes posible» a la Comisión Europea la posibilidad de prescindir de las reglas comunes sobre política de asilo. Las personas sin un permiso válido de residencia podrán ser deportadas «por la fuerza si es necesario», añade el programa de gobierno.
En materia de política exterior, la nueva coalición dio definiciones fuertes. Por un lado, se comprometen a apoyar a Ucrania «políticamente, militarmente, financieramente y moralmente». Por el otro, barajan la chance de trasladar la embajada neerlandesa en Israel de Tel Aviv a Jerusalén.
