Hashim Thaçi deberá comparecer ante el tribunal especial donde está acusado de asesinato, tortura, persecución y desaparición forzada de personas. Los crímenes habrían sido cometidos entre 1998 y 2000.
Thaçi integró un grupo guerrillero en la guerra de independencia de Kosovo que luchó contra las fuerzas Serbias en la década de 1990. En 2016 asumió la presidencia, cargo que ocupó hasta la fecha, aunque antes ejerció los roles de ministro de Relaciones Exteriores y primer ministro. En sus declaraciones ante la prensa, el mandatario kosovar afirmó que la decisión busca proteger la integridad del Estado. De este modo, no comparecerá ante el tribunal internacional en calidad de presidente.
Por otra parte, Thaçi ha reiterado que se considera inocente en la medida en que los actos por los que se le acusa tuvieron lugar durante un conflicto armado que la mayoría de los kosovares -de origen albanés- avalaron como “justo” dado que se trataba de la búsqueda de la independencia para la entonces región autónoma de la ex Yugoslavia.
Habiendo declarado la independencia de manera unilateral en 2008, en Pristina temen que el asunto Thaçi pueda debilitar los esfuerzos por conseguir el reconocimiento internacional de su soberanía. Ésta todavía es rechazada por Moscú, Beijing, Nueva Delhi, y Madrid, entre otros.
Tras su renuncia, se espera que Thaçi viaje a La Haya en los próximos días. En la ciudad holandesa tiene sede el Tribunal Especial para Kosovo donde deberá entregarse voluntariamente para defender su caso ante la corte junto a Kadri Veseli. Este último es un hombre cercano al presidente y antiguamente fue jefe de los servicios de inteligencia de la guerrilla kosovar.
