El panel de expertos en cambio climático de Naciones Unidas (el IPCC), en su último informe, señala que la concentración en la atmósfera de dióxido de carbono, metano y óxido nitroso ha elevado la temperatura media planetaria en 1,1 grados respecto a los registros de la era preindustrial. De acuerdo con el informe, el ritmo del calentamiento global no tiene precedentes al menos en los últimos 2.000 años.
La vigésimo sexta Conferencia de las Partes (COP26), realizada recientemente en Glasgow, intentó volver a poner al cambio climático al tope de la agenda internacional. Los objetivos planteados tras la firma del Acuerdo de París, donde cientos de países acordaron reducir las emisiones de gases de efecto invernadero con el objetivo de detener el calentamiento planetario entre los 1,5 y 2 grados, lucen inalcanzables, sobre todo a juzgar por la voluntad de los países que más participación tienen en la emisión de gases de efecto invernadero.
En este marco, se sigue con mucha atención el rol de las dos grandes potencias comerciales. Estados Unidos, luego de la era Trump y del negacionismo del cambio climático, intenta retomar su rol de liderazgo en la cuestión. Biden busca seguir esa línea, pero los problemas económicos domésticos sin dudas ponen en cuestionamiento la concreción de las intenciones de Biden, sobre todo considerando que la industria de los combustibles fósiles es la que tiene mayor poder e influencia sobre la política estadounidense. El compromiso asumido por Washington implica la reducción de las emisiones netas de gases de efecto invernadero en hasta un 52% en los próximos nueve años y la suspensión de la producción de dióxido de carbono por parte de la industria de energía eléctrica para 2035. Por su parte, China, ya se ha comprometido a alcanzar la carbono neutralidad en 2060, objetivo que parece, al menos, distante. Los expertos han declarado que el gigante asiático es capaz de ser mucho más ambicioso, aunque, claro está, eso afectaría el desarrollo incesante de su economía.
La idea de contar con un fondo de 100 mil millones de dólares, surgida de la cumbre anterior en Paris, se mantiene como idea. Los principales afectados y necesitados de financiamiento son los países subdesarrollados y los pequeños países insulares. Para ello, la ONU está impulsando el incremento de los fondos climáticos, de la ayuda al desarrollo y el facilitamiento del acceso a financiamiento.
Pandemia mediante, el objetivo de permanecer debajo de la marca de 1.5 grados centígrados en el aumento de la temperatura planetaria, parece difícil de cumplir. Los expertos señalan que sólo será posible evitar la profundización de la crisis climática mediante recortes inmediatos y a gran escala. Además, los efectos del cambio climático sobre la población más vulnerable, son impiadosos: el Banco Mundial estima que 132 millones de personas podrían ser empujadas a la pobreza extrema hasta 2030, y 216 millones de personas podrían migrar internamente para 2050.
A menos que se reduzcan significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero, el aumento de las temperaturas podría continuar más allá de 2050, superando los 2 grados, y con consecuencias devastadoras. Los incendios, olas de calor y lluvias torrenciales que se evidenciaron en distintos lugares dan muestras del aumento en la intensidad y frecuencia de los fenómenos meteorológicos extremos. En este contexto, la neutralidad de emisiones planetarias prevista para 2050, parece solo una utopía.
