Todos los 22 de abril se conmemora la manifestación sucedida en 1970 en Estados Unidos, en la que millones de personas clamaron por el cuidado del medio ambiente y reclamaron por la incorporación de instituciones internacionales que ayudaran a proteger a nuestro planeta. Desde entonces, hubo avances, pero aún queda mucho por hacer.
A 50 años, el Día de la Tierra se celebra hoy en plena cuarentena por la pandemia del coronavirus. El parate en la economía mundial ha generado una disminución muy relevante de la contaminación por dióxido de nitrógeno, un compuesto emitido por coches y fábricas. Lo mismo sucede con el dióxido de carbono. Todo contribuye a respirar un aire más limpio y puro. Por otro lado, los animales salvajes se vieron beneficiados por el silencio en las ciudades y las mejoras en la calidad del aire y las aguas. También, la menor circulación de barcos en ríos y mares genera una gran disminución en la contaminación sonora, lo que redunda en una mejora en la calidad de vida de la fauna marina.
Sin embargo, todas estas consecuencias positivas de la pandemia sobre el medio ambiente será efímeras, ya que las emisiones generadas por la actividad industrial y económica, el transporte y la vida diaria de las personas del mundo pueden tardar centenares de años hasta desaparecer. El aporte del coronavirus al medio ambiente tendrá un efecto solo circunstancial. El alza ininterrumpida en las temperaturas medias mundiales, como así también la afectación permanente a la biodiversidad tienen efectos que no serán controlados por algunos meses de cuarentena.
En este sentido, queda aún un gran desafío para la comunidad internacional y los organismos multilaterales para establecer una estrategia de combate certera y efectiva contra el cambio climático. El Acuerdo de Paris celebrado en 2015 intento serlo, pero el retiro de Estados Unidos a instancias de Trump lo hirió severamente. Estará en las grandes potencias ofrecer una propuesta concreta que conjugue desarrollo económico y bienestar del medio ambiente. Será difícil.
