La justicia francesa condenó al antiguo jefe de Estado a una pena de prisión. Sarkozy ejerció la presidencia entre 2007 y 2012. Ayer, el exmandatario fue declarado culpable de corrupción y tráfico de influencias. Su mentor, Jacques Chirac, ya había sido condenado por malversación hace una década. El tribunal dispuso una pena de tres años de prisión, aunque el acusado sólo deberá cumplir uno. Asimismo, podrá evitar la cárcel y transcurrir los 365 días bajo arresto domiciliario.
De acuerdo con el tribunal, en 2014 el expresidente ofreció compensaciones a un fiscal a cambio de información y ayuda en una causa judicial que le afectaba. Tras el juicio celebrado a finales de 2020, la Justicia no solo condenó a Sarkozy sino también a su abogado, Thierry Herzog, y al fiscal de la Corte de Casación, Gilbert Azibert, por su participación en el pacto de corrupción.
A pesar de que el tribunal estableció que el acusado sólo deberá cumplir con un año de los tres sentenciados y que, además, podrá hacerlo en su domicilio, su abogada Jacqueline Laffont declaró su indignación ante la sentencia y anunció que presentará un recurso para dejar en suspenso la condena. Sarkozy, en cambio, no hizo declaraciones. Siendo el último presidente que logró unificar a la derecha francesa, aún guarda la esperanza de presentarse a las elecciones presidenciales del año próximo.
La batalla judicial no ha terminado. El 17 de marzo está programado otro juicio en el que Sarkozy es investigado por los gastos de la campaña para la reelección en 2012. A su vez, está imputado por haber recibido financiamiento por parte del líder libio, Muamar Gadafi, para la campaña de 2007.
