Según lo informara la propia Angela Merkel, el político ruso crítico del Kremlin fue envenenado con un agente nervioso del tipo Novichok. Mientras Navalny aún yace en coma en un hospital de Berlín, la canciller instó a Rusia a dar respuestas a las incógnitas que plantea el caso.
La reacción internacional a los hallazgos fue de expresa condena desde la Unión Europea a Londres y Washington. Por su parte, el ministerio de Exteriores que responde a Vladimir Putin indicó que las declaraciones de Merkel no están apoyadas en evidencia. En tanto, desde el Kremlin se ha solicitado un intercambio de información sobre el caso entre Moscú y Berlín.
El 22 de agosto, Navalny fue trasladado desde Siberia hacia Alemania luego de sufrir un colapso durante un vuelo de cabotaje. Desde el comienzo, las sospechas estuvieron puestas en un té que el opositor ruso de 44 años había bebido en el aeropuerto. Ayer, el hospital de la capital alemana donde se encuentra comunicó que aunque se registró cierta mejoría, su estado sigue siendo grave.
La canciller alemana dio una conferencia a fin de informar sobre el que definió como intento de asesinato de un dirigente de la oposición a fin de silenciarlo. A su vez, confirmó los resultados de los análisis del laboratorio. Éstos indican el uso de un agente nervioso del tipo Novichok, el mismo que fue utilizado en el ataque contra el exespía Skripal en Salisbury.
Esperando una respuesta por parte del Kremlin, Merkel adelantó que Alemania impulsará una respuesta común entre los socios europeos y de la Organización del Tratado del Atlántico Norte contra esta violación de los valores y derechos fundamentales.
El caso Navalni se suma a un contexto ya tenso entre la capital alemana y la rusa. Recientemente, Merkel acusó a Rusia de llevar adelante el ciberataque al Bundestag en 2015. En agosto de 2019, un rebelde checheno fue asesinado a plena luz del día en un parque berlinés y en junio de este año la justicia alemana acusó a un ciudadano ruso por el crimen. Asimismo, la situación en Bielorrusia ya enfrenta a Rusia y Alemania -esta última ocupa la presidencia de la Unión Europea durante el segundo semestre de 2020-.
