El fenómeno meteorológico tocó tierra en Luisiana durante la tarde del domingo con vientos de hasta 214 kilómetros por hora. El Gobierno local declaró el estado de emergencia en previsión de la llegada de la tormenta que alcanzó la categoría 4, a tan solo un nivel del máximo posible.
Hace 16 años el huracán Katrina arrasó con el Estado de Luisiana. Ahora, Ida avanza sobre el continente en dirección noroeste. Las ciudades de Baton Rouge y Nueva Orleans -epicentro de la devastación de 2005- aguardan la caída de decenas de centímetros de lluvia. La Casa Blanca ordenó la movilización de funcionarios de la Agencia Federal de Manejo de Emergencias (FEMA) a fin de dar respuesta a los daños esperados.
El presidente estadounidense, Joe Biden, visitó las instalaciones desde donde se coordina la gestión del desastre. FEMA ha desplegado 200 ambulancias, 2.5 millones de litros de agua potable y más de dos millones de almuerzos para la población que se vea afectada. El mandatario ofreció un discurso desde el centro de operaciones en el que instó a la población a prepararse para permanecer sin electricidad durante algunos días.
La Cruz Roja trabaja en conjunto con el Gobierno federal para establecer albergues donde puedan alojarse los evacuados. Las zonas más afectadas constituyen la parte norte de Luisiana y algunas zonas de Mississippi. En este último también se decretó el estado de alarma. El Centro Nacional de Huracanes proyecta que la tormenta se intensifique, provocando mayores daños.
