El partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) ha sido puesto bajo la vigilancia de la Oficina para la Protección de la Constitución de Alemania (BfV), es decir, el servicio de inteligencia a nivel doméstico. Actualmente, hay un proceso judicial en contra del partido en el Tribunal Administrativo de Colonia.
Dado que la investigación está en curso, la Oficina para la Protección de la Constitución se comprometió a cesar temporalmente las tareas de vigilancia sobre diputados de las cámaras europea, federal y las regionales. Asimismo, quedarán exentos de forma transitoria los candidatos a las elecciones del presente año.
AfD fue catalogada como caso sospechoso de extremismo a raíz de un informe presentado por el servicio de inteligencia. Éste incluye pruebas de posibles violaciones al orden liberal democrático recopiladas desde 2019 a la fecha. Dichas pruebas, que abarcan discursos y declaraciones de los representantes y miembros del partido, fueron recopiladas por juristas y expertos y sustentan la necesidad de vigilancia por parte de la BfV.
La influencia de la vertiente más radical al interior del partido -Der Flügel- ha propiciado su catalogación como caso sospechoso de extremismo. Incluso la dirección de AfD instó a la corriente autodenominada “El Ala” a atemperar su discurso y plegarse a los lineamientos generales del partido. Otras cuestiones que han despertado preocupación son los vínculos de AfD con organizaciones de extrema derecha tales como la revista Compact, el Movimiento Identitario y el think tank Instituto para políticas de Estado.
