El Gobierno de Boris Johnson aprobó la prohibición de la movilización de equipamiento de la empresa tecnológica china en el marco de la expansión de las redes de tecnología 5G. El anuncio de Londres constituye un paso más en el distanciamiento respecto de China. Asimismo, puede considerarse una victoria para el presidente estadounidense Donald Trump, dado que el reciente giro británico refuerza la alianza transatlántica.
El Ministro de medios y tecnología digital, Oliver Dowden, anunció la desvinculación de Huawei en la cámara baja del Parlamento británico. La medida entraría completamente en vigor en enero próximo e implicaría un retraso de dos o tres años en el desarrollo de la red de comunicaciones de alta velocidad del país.
La decisión se apoya en los estrechos vínculos entre Huawei y el Gobierno del Partido Comunista chino que ya ha despertado preocupaciones en otros países de Occidente. A su vez, la cuestión tecnológica se suma a las inquietudes que genera la opacidad de Beijing sobre el origen y la gestión de la crisis desatada por el coronavirus, así como también su avance sobre Hong Kong en medio de la pandemia.
El camino a seguir en el Reino Unido está pautado por un cese en las compras de insumos a la empresa asiática y la reducción progresiva del equipamiento de 5G que Huawei ha instalado en este último tiempo. Respecto de las redes 3G y 4G, el gobierno de Johnson instó a las empresas proveedoras de servicios de telecomunicación a encargarse del reemplazo de infraestructura de origen chino por equipamiento nuevo producido por otras empresas tecnológicas.
Con la decisión británica, todos los países de la alianza de intercambio de inteligencia más grande del mundo conocida como “Five Eye” -que abarca al Reino Unido, Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda- o las empresas operadoras de servicios inalámbricos allí establecidas han excluido a las compañías chinas de sus redes 5G, o están en vías de hacerlo.
