Las elecciones parlamentarias de la Unión Europea que terminaron ayer mostraron un avance de la ultraderecha. Sin embargo, el centro y la centroderecha mantendrán la mayoría de los 720 eurodiputados elegidos entre el 6 de junio y la tarde de ayer.
El partido Partido Popular Europeo, de centroderecha, se impuso con el 25.69% y la suma de 2 bancas a las que ya tenía. Los Socialistas y Demócratas, de centroizquierda, obtuvieron el 19.03% y perdieron 17 bancas, lo cual representa un fuerte retroceso de las ideas progresistas. Renew Europe, liberales de centro, logró el 10.97% y cedió 29 bancas.
Conservadores y Reformistas, el bloque impulsado por Giorgia Meloni, logró 10.14% de los votos y sumó 11 bancas, lo cual posiciona a la líder italiana dentro del continente. Identidad y Democracia, de extrema derecha, llegó al 8.06% pero perdió 15 bancas respecto de la legislatura anterior. Otros partidos, muy vinculados a la extrema derecha, obtuvieron, en conjunto, 7.5% y sumaron 54 bancas, representante un gran éxito para esta ideología.
En los países centrales, los gobiernos recibieron duros golpes. En Alemania, el oficialismo comandado por Olaf Scholz salió tercero, luego de la Democracia Cristiana (CDU) y la extrema derecha (AfD), que logró sumar 16 bancas. Francia asistió al avance de la derecha comandada por Marine Le Pen, parte del bloque Identidad y Democracia. Ganó las elecciones, sumó 8 bancas y produjo una consecuencia inmediata. Emmanuel Macron decidió convocar a elecciones para renovar el Parlamento para el 30 de junio, en una especia de intento de revalidación interna de su gestión. En España, como era de esperar, el Partido Popular se impuso y sumó 10 bancas, mientras que el PSOE mantuvo sus 20 bancas.
La única líder victoriosa fue Giorgia Meloni, cuya fuerza se quedó con 19 bancas más y logró controlar el avance de la ultraderecha italiana. Esto representa una buena noticia para los europeístas.
