Conte presentó hoy su dimisión al presidente de Italia, Sergio Mattarella. Ahora, el primer ministro dispone de un plazo de 48 horas para reunir apoyos suficientes en el Parlamento italiano a fin de asegurarse su tercer Gobierno en tres años. La coalición que lo apoya está integrada por el Partido Democrático, el Movimiento 5 Stelle y el partido Libres e Iguales.
Anteriormente, el partido liderado por Matteo Renzi, Italia Viva, también integraba la coalición de Gobierno. Fueron las diferencias sobre el plan de recuperación económica las que forzaron a Renzi a salirse de la alianza. La retirada de Italia Viva abrió la puerta a la crisis de Gobierno que Conte, el propio Renzi, y los miembros del Parlamento deberán resolver.
El presidente Mattarella procederá a consultar a los líderes de todos los partidos políticos con el objetivo de sondear la solidez del proyecto de Giuseppe Conte. El escenario político italiano estará sumido en la incertidumbre durante los próximos días. Cabe considerar la posibilidad de que surja una figura más gravitante que el primer ministro. Así, un nuevo nombre podría generar más consenso para formar Gobierno y Conte perdería el puesto de favorito a los ojos de Mattarella.
Como una partida de ajedrez, cada movimiento es un frío cálculo con la mirada puesta en el palacio Chigi. Conte intentará a toda costa salvar a su coalición y sumar a esta a algunos desertores de otros partidos. Por su parte, Renzi buscará evitar que los esfuerzos de su adversario den frutos. No obstante, los miembros de su partido condicionan su lealtad a la promesa de Renzi de no sumir al país en el caos. Forza Italia, el partido liderado por el ex primer ministro Silvio Berlusconi, hasta ahora defiende en solitario la idea de un Gobierno de unidad nacional. Finalmente, la Liga y Hermanos de Italia, que también integran la oposición, insisten en la necesidad de convocar a elecciones a la brevedad.
La semana se vislumbra como turbulenta para la clase política italiana. Lo que suceda en los próximos días evidenciará la capacidad negociadora y el poder efectivo de cada líder y su respectivo partido. Quien logre ocupar el cargo de primer ministro no habrá sorteado el desafío más grande. La tarea del futuro Jefe de Gobierno italiano es inconmensurable. La crisis económica, la situación sanitaria, las demandas de la sociedad italiana, la estabilidad de la Unión Europea; todas estas cuestiones aguardan en el escritorio más importante de Roma.
