El Ejército indio informó tres bajas como resultado de una escaramuza con militares chinos en el valle de Galwan. Las tensiones crecientes llevaron a que altos cargos militares de ambos países acordaran reunirse para controlar la situación y retomar el camino del proceso de desescalada en la frontera disputada.
Desde Beijing afirman que India ha violado los consensos establecidos entre las partes al haber cruzado la frontera en dos ocasiones provocando a los soldados chinos. En este sentido, adjudican a India la responsabilidad sobre el enfrentamiento físico.
Aunque son poco frecuentes, no se trata de la primera escaramuza en los últimos tiempos. Ya en mayo pasado el Ministerio de Defensa indio informó de un enfrentamiento entre las fuerzas de ambos países en el Estado de Sikkim, al Norte de India. Dicho suceso impulsó la decisión, por parte de Narendra Modi y Xi Jinping, de buscar una vía pacífica para la resolución de la diferencias.
Los reclamos cruzados plantean, por el lado chino, la soberanía sobre parte del territorio nororiental indio. En cambio, desde Nueva Delhi se afirma la pretensión de soberanía sobre el área de Aksai Chin en Cachemira, actualmente bajo control de Beijing.
Los dos gigantes asiáticos han logrado evitar que las escaladas de la violencia alcancen niveles que comprometan la paz en la región. Sin embargo, el avance chino evidenciado en Hong Kong en el transcurso de las últimas semanas así como también las disputas entre Canberra y Beijing en torno a la pandemia, muy probablemente dificulten las conversaciones con otros actores, tanto regionales como extrarregionales.
