Hace algunas semanas, Donald Trump había propuesto celebrar la cumbre anual de líderes del Grupo de los siete (G7) de forma presencial a fines de junio. Al reunir a los Jefes de Estado de las principales potencias en Washington, el presidente estadounidense buscaba traer un mensaje de tranquilidad y normalidad ante la crisis desatada por el coronavirus. Además, Trump planteó su voluntad de ampliar la convocatoria para incluir a Vladimir Putin en la cumbre.
Las respuestas de los demás líderes no tardaron en llegar. La primera fue Angela Merkel, quien afirmó su negativa a participar de forma presencial dada la situación sanitaria global. Luego, el presidente francés Emmanuel Macron adujo que la ausencia de un miembro del grupo -considerando lo anunciado por Berlín- imposibilita la celebración de la cumbre. Asimismo, para el Palais de l’Elysée primero debe acordarse una agenda de temas a tratar y recién después proponer una fecha.
Respecto de la invitación del jefe del Kremlin a la cumbre, las voces que se alzaron provinieron de Ottawa y Londres. El Primer Ministro canadiense, Justin Trudeau, sentenció que la continua falta de respeto hacia las reglas y normas internacionales por parte de Moscú explican por qué aún permanece -y seguirá permaneciendo- por fuera del G7. Por su parte, un vocero de Downing Street afirmó que el gobierno británico no aceptará la inclusión de Rusia en tanto continúe llevando adelante acciones agresivas y desestabilizantes que amenazan la seguridad de los ciudadanos británicos y la seguridad colectiva de los aliados del Reino Unido.
Según funcionarios de la Casa Blanca, la iniciativa de Trump sobre la ampliación del grupo reducido de países busca incluir a otros “aliados tradicionales” -entre los que se mencionan Australia, India, Corea y Rusia- para discutir cómo abordar las relaciones con China. Por el momento, no hay confirmación de quienes se sentarán finalmente a la mesa, ni tampoco si efectivamente lo harán este año, aunque en Washington apuntan a celebrar la cumbre en Camp David en los días previos a la Asamblea General de Naciones Unidas prevista para fines de septiembre.
