El presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, declaró el estado de calamidad por 30 días. Lo hizo en el marco de los incendios forestales que afectan a todo el territorio del país centroamericano. Sin embargo, en las últimas horas legisladores opositores decidieron bloquear la medida por falta de transparencia en la asignación de recursos.
La moción pasó con 84 votos a favor de los 160 diputados y fue presentada por el legislador Adim Maldonado. «La situación actual no es casual: según información oficial el 80 por ciento de los incendios han sido provocados, como por ejemplo en los volcanes de Agua, Tajumulco, el basurero de Amatitlán y otros en Huehuetenango», había dicho Arévalo en rueda de prensa en el Palacio Nacional de la Cultura (sede del gobierno), cuando anunció la medida.
La medida se tomó después de que, el pasado domingo, un enorme incendio provocado en un vertedero de la Autoridad para el Manejo Sustentable de la Cuenca del Lago de Amatitlán (AMSA) a 22 kilómetros de la Ciudad de Guatemala generó inmensas columnas de humo y contaminación del aire de la capital.
Según el Ministerio de Salud de Guatemala, más de 200 personas han tenido que recibir atención médica por problemas respiratorios, causados por la exposición a los gases del incendio en el vertedero. Se mantienen activos unos 40 incendios en todo el territorio nacional, de acuerdo con la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred). Los datos oficiales muestran que unas 7.344 hectáreas de bosques se han perdido desde noviembre por la temporada de incendios, que se espera finalice en junio próximo.
