Ambos mandatarios se reunieron de forma virtual durante la jornada del lunes en un intento por encarrilar la relación entre Washington y Pekín. El vínculo entre las potencias alcanzó su peor momento desde el restablecimiento de las relaciones diplomáticas hace más de 40 años. El encuentro fue propiciado por el superficial acuerdo medioambiental alcanzado la semana pasada en Glasgow. Sin embargo, tanto la agenda económica como la de seguridad mantienen la tensión en niveles históricos.
La reunión se extendió por caso cuatro horas, divididas en dos sesiones. Ambas delegaciones celebraron el encuentro, y destacaron la predisposición para trabajar juntos, cooperar y desescalar el nivel de tensiones. Como síntesis de la agenda tratada, el presidente estadounidense planteó la situación de los derechos humanos en Xinjiang, Tíbet y Hong Kong, mientras que su par chino llevó a la mesa de discusión el conflicto con Taiwán, y advirtió que, si Taiwán se acerca al independentismo, su gobierno “tomará medidas contundentes”.
Uno de los principales issues que ha resquebrajado la relación entre Estados Unidos y China es justamente la situación en Taiwán. Pekín considera al territorio autónomo insular como parte del territorio nacional chino. De ello se deriva la presión militar, diplomática y económica que China viene imponiendo de forma creciente sobre la isla. La semana pasada, una delegación de congresistas norteamericanos visitaron Taiwán. La visita fue interpretada como una expresión del apoyo estadounidense a su independencia, inaceptable para el Gobierno chino.
Cada líder llegó a la reunión en una posición particular. Por un lado, Biden se enfrenta al descenso de su popularidad a causa de los problemas domésticos y a pesar del apoyo que recibió por su plan de infraestructura. Por otro lado, Xi acaba de ser consagrado como una figura histórica del Partido Comunista, lo cual allana el camino para que consiga su tercer mandato al frente del gigante asiático. Aunque las conclusiones del encuentro no son de envergadura, sí es dable afirmar que la apertura de este espacio para el diálogo constituye un avance y una esperanza.
