El Gobierno polaco denunció la llegada de cientos de inmigrantes y solicitantes de asilo a la frontera con Bielorrusia. De acuerdo con Varsovia, el régimen de Lukashenko promueve el tráfico de personas hacia territorio europeo como respuesta a las sanciones impuestas por la UE. La presidente de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, rechazó el accionar bielorruso y exigió a Minsk que deje de poner en riesgo la vida de las personas.
Asimismo, la mandataria informó que los países del bloque comunitario iniciaron conversaciones a fin de evaluar la extensión de las sanciones sobre un número mayor de autoridades de Bielorrusia. Incluso las aerolíneas de terceros países que participen activamente en el tráfico de personas podrían ser sancionadas por Bruselas. Josep Borrell, jefe de la diplomacia europea, y Margaritis Schinas, vicepresidente de la Comisión, viajarán a los principales países de tránsito y origen de los migrantes.
En septiembre pasado, el Gobierno polaco había declarado el estado de emergencia en dos provincias fronterizas para contener el flujo migratorio fomentado por Lukashenko. Ahora, a raíz de la situación en la zona fronteriza, las autoridades polacas cerraron el puesto de Kuźnica, epicentro de la congregación de migrantes. Además, el viceministro del Interior, Maciej Wasik, declaró que los servicios de seguridad polacos están preparados para toda eventualidad.
El comité estatal de fronteras de Bielorrusia es el ente encargado de fomentar que los migrantes provenientes de Medio Oriente busquen llegar a la Unión Europea a través de Bielorrusia. Es por ello que Bruselas y Varsovia acusan a Lukashenko de emplear a los extranjeros como arma de presión y como nuevo mecanismo de terrorismo internacional apuntado a desestabilizar a Europa.
