Solo un par de días atrás el país fue declarado libre de ébola, una enfermedad que venía azotándolos, como a muchas otras comunidades de África. Sin embargo, el respiro fue muy breve, porque ahora debe enfrentarse al avance del COVID-19, la pandemia que tiene en vilo al mundo.
Actualmente el país tiene pocos casos confirmados, solo 161, pero un alto porcentaje de fallecidos, 11,2%, más del doble del promedio mundial. Esto hace pensar que el virus en el país, como en todo el continente, aún tiene mucho por desarrollar, lo que enciende la alarma.
El gobierno de la RDC ya tomó medidas preventivas contra el COVID-19, como el cierre de escuelas y la implementación de campañas de capacitación sobre el lavado de manos y la higiene en general. Sin embargo, la gran preocupación radica en que su sistema de salud se encuentra prácticamente abocado a la atención de otras enfermedades, como el sarampión y la malaria, por lo que sumar el COVID-19 podría generar su colapso definitivo.
