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    La violencia antisemita volvió a golpear en Estados Unidos

    29 abril, 2019
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    La investigación del atentado que se produjo el sábado en una sinagoga de Poway, cerca de San Diego, estaría corroborando un alarmante estado de situación: en varios países ha ido creciendo el número de atentados perpetrados por individuos vinculados a movimientos nacionalistas de extrema derecha que en muchos casos tienen idearios de contenido antisemita y anti islámico.

    Este tipo de actos terroristas muestran cómo se expande el extremismo violento de ultraderecha en las sociedades occidentales. No hay que confundirse: si bien la mayoría son de baja intensidad, su poder de daño es potencialmente elevado: solo hay que recordar el ataque en Nueva Zelanda de marzo que dejó 50 muertos y  el de la isla noruega de Utoya en 2011 en el que fueron asesinadas 77 personas.

    En esta oportunidad se trató de un hombre de 19 años llamado John Earnest, vecino de la zona, quien entró en el templo en pleno rezo y empezó a disparar con un fusil de asalto AR-15. Una mujer murió y otras tres personas resultaron heridas, entre ellas el rabino y una niña de ocho años. Earnest fue detenido en el lugar de los hechos y está en prisión con un cargo de asesinato y tres de intento de asesinato. Actuó solo y no tiene antecedentes.

    Los investigadores están tratando de determinar si el patrón de este asesino coincide con quienes cometieron actos similares dentro y fuera de Estados Unidos: personas que de una u otra manera se impregnan de teorías e ideas de orientación racista y se relacionan con grupos supremacistas. Por eso se está investigando la actividad de Earnest en redes sociales. Las primeras informaciones, que aún no han sido oficialmente confirmadas,  indican que el terrorista habría publicado una “carta abierta” en internet en el que se autodefine como «un hombre de ascendencia europea». La carta es un largo texto disperso e inconexo en el que el autor justifica los ataques contra judíos y musulmanes para defender “la raza europea”.

    El autor del texto, que todo indica es John Earnest,  parece declararse también autor del incendio de una mezquita en Escondido, también en San Diego. el pasado 24 de marzo. En aquella ocasión no hubo víctimas. En una parte de la “carta”,  se hace una especie de auto entrevista donde se pregunta: «¿Eres partidario de Trump?». Y se contesta: «¿Quieres decir ese sionista, amante de los judíos, antiblanco, traidor? No me hagas reír».

    En la carta también alaba «el sacrificio» de Brenton Tarrant, el supremacista blanco que asesinó a sangre fría a 50 personas e hirió al menos a otras 30 en dos mezquitas de Christchurch, Nueva Zelanda, el pasado 15 de marzo.

    Todo apunta a los discurso de odio obsesivo que tienen en las redes sociales el mejor lugar para propagarse. Ese discurso es el mismo que alimentó por ejemplo la matanza en dos mezquitas de Christchurch, Nueva Zelanda (Tarrant retransmitió el primer ataque en directo por Facebook) y  el ataque en Pittsburg en el que su autor, un fanático de extrema derecha y supremacista blanco, reconoció ante la policía lo que había anticipado en las redes sociales: que deseaba la muerte de todos los judíos.

    Poco después del atentado de san Diego, Jonathan Greenblat, director de la Liga Anti Difamación advirtió contra la propagación del discurso de odio en las redes sociales e hizo directamente responsables a las compañías de Internet de este fenómeno. “No hay duda de que este atacante se socializaba con estas ideas y montó el ataque para que tuviera máximo impacto en redes sociales”.

    Greenblat intenta instalar un debate urgente sobre el rol de las redes sociales y de las empresas tecnológicas como vehículos de los mensajes de odio.  “Las compañías tecnológicas y Silicon Valley tienen que desempeñar un papel para asegurarse de que esta clase de retórica, que antes apenas veía la luz del día, deja de expandirse por sus plataformas. Han sido literalmente utilizadas por los extremistas. Es hora de acabar con eso ya. Esa es literalmente la línea del frente hoy en la lucha contra el odio”.

     

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