Los primeros ministros de Hungría y Polonia y el líder de la Liga italiana lanzaron una alianza de extrema derecha para competir contra el Partido Popular Europeo (PPE) en el Parlamento de la Unión. El PPE ha dominado la ultraderecha a nivel comunitario durante dos décadas. No obstante, las diferencias internas motivaron la salida de Viktor Orbán el mes pasado. Así, el premier húngaro reunió en Budapest a Mateusz Morawiecki, del partido ultraconservador polaco PiS, y al ultranacionalista italiano Matteo Salvini. Los tres anunciaron el lanzamiento de una nueva plataforma política más extremista que el PPE.
De acuerdo con los líderes reunidos en la capital húngara, el Partido Popular abandonó los valores tradicionalmente conservadores. Es por ello que decidieron ofrecer una alternativa de representación fundamentalmente dirigida hacia los democratacristianos de Europa y apoyada en los principios de la familia, el trabajo, los derechos y las libertades. Conducida por la Liga italiana, el PiS y la Fidesz de Orbán, la nueva plataforma pretende aglutinar un amplio abanico de agrupaciones ultraconservadoras, xenófobas o euroescépticas.
De momento, hay varias formaciones políticas de extrema derecha esparcidas por las bancas del Parlamento Europeo. Si éstas llegaran a converger en torno a la iniciativa de Orbán, la nueva alianza podría aspirar a convertirse en la tercera fuerza dentro del legislativo comunitario superando a los liberales. Sin embargo, la tarea de Salvini, Morawiecki y Orbán no parece fácil: los partidos a los que buscan reunir en una misma coalición se caracterizan por su férreo ultranacionalismo y una marcada reticencia a la colaboración transfronteriza.
A nivel global, la pandemia y la derrota electoral de Trump -fugaz estandarte de la derecha nacionalista- han erosionado las posiciones de ultraderecha. En distintos países, los procesos electorales más recientes muestran una preferencia por las posturas de centroizquierda o de la derecha más tradicional. Tanto la francesa Marine Le Pen como el propio Matteo Salvini han atemperado su retórica antieuropea.
En un intento de preservar cierto poder dentro de la derecha europea y, particularmente, algún grado de influencia sobre los países de Europa central y del Este, Orbán buscó el apoyo de Polonia e Italia para impulsar una corriente neoconservadora que hasta el momento sumaría 13 eurodiputados húngaros, 27 italianos de la Liga y aquellos polacos del PiS que no suscriben al grupo parlamentario de conservadores y reformistas europeos (ECR). Dado que los polacos cuentan con 25 escaños, y la alianza ECR suma 62 eurodiputados, una alianza con Orbán y Salvini podría pelear el segundo puesto dentro de la cámara a los socialistas (145 bancas).
