Truss es la 56° persona en ocupar el cargo de primer ministro en la historia del Reino Unido y tan solo la tercera mujer en llegar a Downing Street. Antes de ella, únicamente Margaret Thatcher y Theresa May estuvieron al mando del Ejecutivo británico. La sucesora de Boris Johnson llegó al poder apoyándose en un discurso de corte neoliberal y apostando a la baja de impuestos y la reducción del Estado como estrategia clave para apuntalar el crecimiento económico en un escenario internacional de por sí adverso.
No bien asumió, el fallecimiento de la Reina Isabel II macará para siempre su paso por Downing Street. Truss fue la última persona en ser fotografiada de manera oficial con la Reina. Sucedió el último martes, en el Palacio de Balmoral, cuando se acercó a su residencia a recibir su aval para ponerse al frente del gobierno.
Los desafíos que enfrenta son múltiples. Primero, Truss tiene dos años de mandato para revertir la caída de los conservadores en las encuestas. Resulta esencial paliar los efectos de la inflación, del aumento de las tarifas y del costo de vida, que hoy pesan sobre una gran porción de los 67 millones de británicos. Con una reducción de la presión fiscal que abarque la gran mayoría de los impuestos -IVA, renta, Seguridad Social, entre otros-, la exministra de Asuntos Exteriores pretende cambiar el rumbo de la política económica del Gobierno.
El segundo desafío se asocia al vínculo con Bruselas. La primera ministra corre el riesgo de que el endurecimiento de la política británica repercuta en la escalada del conflicto con la Unión Europea y hunda el Protocolo de Irlanda del Norte. Por último, Truss se enfrenta a una situación crítica en materia de inmigración. Además, esta agenda sumamente delicada se ve agravada por los planes de su predecesor de reenviar a Ruanda a aquellas personas que crucen ilegalmente el canal de la Mancha.
En cuanto a la conformación del gabinete, Truss recompensó a quienes respaldaron su candidatura en la interna conservadora a la vez que dejó afuera de roles clave a aquellas figuras que apoyaron a su rival -Rishi Sunak. Luego de una campaña atravesada por la agenda de diversidad e inclusión -tanto de género como étnica-, la primera ministra designó a colaboradores no blancos en los tres puestos más importantes. Kwasi Kwarteng -de origen ghanés- ocupará el Ministerio de Hacienda; Suella Braverman -descendiente de indios- fue nombrada ministra del Interior; y James Clverly -cuya madre es oriunda de Sierra Leona- sucederá a la propia Truss como ministro de Asuntos Exteriores.
