El último dirigente de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas -Mijaíl Sergueievich Gorbachov- falleció el martes 30 de agosto, a los 91 años. Fue uno de los políticos más influyentes del siglo XX, al emprender dos reformas que cambiarían la historia del régimen soviético. Desde su asunción como secretario general del Comité Central del Partido Comunista, Gorbachov impulsó la glásnost y la perestroika con el objetivo de transparentar el funcionamiento del país y abrir la economía al mercado.
Uno de los hitos que marcaron su gestión fue la firma de múltiples tratados sobre control de armas nucleares con los Estados Unidos. Estos avances tuvieron lugar durante las presidencias de Ronald Reagan y George Bush padre. Sin embargo, las garantías existentes en materia nuclear se han ido socavando a medida que la ruptura entre el Kremlin y la Casa Blanca se ha ido profundizando desde la era Obama hasta la fecha.
El final de su mandato fue resultado de un intento de golpe de Estado perpetrado por la cúpula del KGB y el Partido Comunista de la Unión Soviética, ocurrido en agosto de 1991. Este hecho debilitó significativamente su posición política y lo forzó a dimitir en diciembre de ese mismo año. Junto a su renuncia, Gorbachov disolvió el comité central y, al día siguiente, la Unión Soviética pasó a la historia.
Durante los últimos años, el exmandatario había permanecido alejado de la vida pública a raíz de diversas cuestiones de salud. Según han informado los medios locales, Gorbachov será enterrado en el cementerio Novodévichy de Moscú. Hasta ahora Putin se ha limitado a emitir un pésame oficial. Anteriormente, el presidente ruso ha expresado sus diferencias respecto del Gobierno de Gorbachov. Según él, las políticas impulsadas por el último líder soviético han conducido al enfrentamiento entre Rusia y Occidente en la actualidad.
