Liderado por estudiantes universitarios de Bangkok, el creciente movimiento pro-democrático del país asiático ocupó el último sábado el campus de la Universidad de Thammasat y los terrenos colindantes pertenecientes a la realeza local. Un joven de 22 años, Parit Chiwarak, es quien se ha puesto a la cabeza del movimiento ciudadano.
Hace seis años, un golpe de Estado sentó las bases para la dictadura en que vive Tailandia. Es así que a pesar de la presión de las autoridades para desarticular la manifestación del fin de semana, miles de personas acudieron en demanda de mayores derechos democráticos. Fundamentalmente, quienes tomaron las calles y predios universitarios expresaron sus críticas contra las Fuerzas Armadas y el Gobierno a la vez que reclamaron una reforma constitucional y elecciones libres.
Las autoridades denunciaron que la congregación de manifestantes violaba la ley del reino tailandés así como también las restricciones impuestas para contener el contagio de coronavirus. No obstante, éstos continuaron llegando a la universidad con la intención de acampar allí y luego marchar hacia la sede del Gobierno.
Para Chiwarak, a pesar de que Tailandia es una monarquía constitucional, el palacio real retiene amplios poderes en materia económica y cultural. A su vez, considera que la creciente desigualdad económica que afecta al país es motivo de gran descontento entre la población. En este sentido, la corriente pro-democrática que lidera el joven junto a sus amigos de la universidad ha dirigido sus reclamos no solo contra la clase política y los militares, sino también contra la monarquía.
Incluir a la monarquía en los reclamos de cambio implica un riesgo en la medida en que la ley dispone una pena de hasta 15 años de cárcel para quienes falten el respeto a las autoridades monárquicas. Sin embargo, los estudiantes consideran que la realeza se encuentra en el centro del conflicto político y es por ello que no puede ser dejada fuera de las demandas de cambio.
Aunque sobre Parit Chiwarak ya pesan 18 cargos judiciales por su activismo y la historia de Tailandia guarda un capítulo opaco vinculado a una masacre estudiantil ocurrida en la propia Universidad de Thammasat hace casi cinco décadas, miles de tailandeses se reunieron bajo la lluvia en la noche del sábado para hacer oír sus reclamos.
