El presidente ruso asumió la soberanía de las regiones de Donetsk y Lugansk. El decreto dicta, también, el envío de tropas a las autoproclamadas “repúblicas populares” para llevar adelante operaciones tendientes al mantenimiento de la paz. La jugada del Kremlin supone una escalada en el conflicto en Ucrania. Europa y Estados Unidos ya han reaccionado.
En el discurso que derivó en la firma del decreto ruso, Putin declaró que Ucrania es parte integral de Rusia. Además, altos funcionarios del Kremlin ya han dejado entrever que para el gobierno ruso la única alternativa para evitar el viraje de Kiev hacia Occidente y la OTAN es hacerse con el control de zonas aún mayores a Donetsk y Lugansk.
En Kiev, Volodímir Zelenski ofreció un discurso en el que denunció la violación de la soberanía ucraniana por parte de Rusia. Además, el presidente de Ucrania instó a sus aliados a imponer sanciones de inmediato. Al otro lado del atlántico, en Washington, Joe Biden ya prohibió las inversiones, el comercio y otras transacciones económicas para cualquier institución o personas estadounidense en las regiones separatistas.
