Por Damián Szvalb
Rusia e Irán, principales desestabilizadores del sistema internacional, han sufrido esta semana duros golpes en sus territorios. Vladimir Putin calificó como “una provocación a gran escala” la penetración de soldados y vehículos blindados de las Fuerzas Armadas de Ucrania en Rusia. Y luego del asesinato del principal líder de Hamas, Ismail Haniye, en pleno Teheran, que todos atribuyen a Israel menos Israel, el líder supremo, Ali Jamenei, dijo que “Irán tiene el deber de vengarse”.
La inteligencia iraní, ridiculizada
La última vez que Teheran estuvo en una situación parecida fue en abril, cuando Israel disparó un misil sobre Damasco para asesinar a varios mandos de la Guardia Revolucionaria en su consulado. En ese momento Irán eligió una respuesta controlada sobre Israel. Pero el ataque de la semana pasada fue otra cosa. Israel mató a Haniye en una residencia de oficiales en la capital de la República Islámica. Impacta el momento elegido: el ataque fue horas después de la investidura de Masud Pezeshkian, el nuevo presidente iraní. Pero sobre todo cómo se hizo: el Mossad lo habría realizado detonando un dispositivo explosivo que habría sido colocado previamente en su dormitorio en la residencia oficial del gobierno de Irán en Teherán. La inteligencia israelí supo qué instalación y qué habitación exacta ocupaba Haniyeh durante sus visitas a Teherán. La bomba fue colocada con anticipación.
Todo esto muestra no solo la profunda penetración de los servicios de inteligencia israelíes dentro de Irán, sino también las vulnerabilidades del aparato de inteligencia y seguridad iraní. Esto despertó sospechas sobre algunos miembros de la mismísima Guardia Revolucionaria iraní.
Aun si se da por cierta la versión iraní de que el ataque fue con un misil, mostraría la capacidad israelí para penetrar defensas antiaéreas. Todo mal para Irán por donde se lo mire. Por eso se espera una fuerte respuesta del régimen en que se involucrarían sus grupos proxies, sobre todo Hezbola y los Hutis. Israel también es consciente de lo que se viene por ese golpe que dio en Teheran, a pesar de que no confirma ni desmiente su autoría. Por eso desde el gobierno de Bibi Netanyahu avisaron que, si se atacan objetivos civiles israelíes, la respuesta de Israel será “desproporcionada”.
La ingrata sorpresa de Ucrania a Putin
El martes de esta semana, las Fuerzas Armadas de Ucrania penetraron en territorio ruso a través de la provincia de Kursk. Fueron alrededor de mil soldados que en tres días ocuparon 11 pueblos y 45 kilómetros cuadrados de terreno. También capturaron al menos 40 prisioneros de guerra y dejaron 5 muertos y 31 heridos. Toda esta información la suministraron los rusos, porque el gobierno de Ucrania no ha dicho ni una palabra, al menos directamente, aunque el presidente ucraniano Volodímir Zelenski sugirió la autoría de sus FFAA de la operación. Los expertos y analistas militares confirman que la operación existió.
Se trataría entonces de un cambio en la estrategia de Ucrania para lograr algo que busca hace mucho y no consigue en la guerra: cambiar la tendencia que desde mas de un año muestra un control de la situación por parte de Putin. Esto no significa que el presidente ruso pueda mostrar grandes éxitos. De hecho, aun no puede cumplir el objetivo de quedarse con toda la región del Donbas (Donetsk y Lugansk), algo que necesita hacer pronto porque sabe que si gana Donald Trump y cumple su promesa, la guerra se podría terminar y todo quedaría más o menos como está ahora.
Quizás ese mismo motivo hizo que Zelenski acelerara buscando abrir a los rusos un nuevo frente para que tengan que dividir su atención, hoy toda centrada en el Donbas. El presidente ucraniano quiere ganar territorio lo antes posible para eventualmente negociar con Trump un cese del fuego desde una posición de mayor fortaleza.
Que la violencia escale en los dos conflictos mundiales más importantes, con consecuencias impredecibles a nivel global, dependerá de lo que hagan Putin e Irán con lo que les pasó en estos días. Ambos sintieron el golpe y buscarán recuperar lo que perdieron: la iniciativa para controlar la agenda en ambos conflictos. Pero, lo más importante, necesitan mandar un mensaje a propios y extraños de que pueden recuperar rápidamente su capacidad de disuasión, que quedó muy dañada luego de los golpes que sufrieron esta semana.
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